Todo comenzó con la planificación del ciclo lectivo de este año, allá por fines del verano cuando se retoman las actividades después del receso. Las docentes de Lengua Regional del CEF Quintana, Marcela Vera y Laura Bellido se pusieron al día con las novedades editoriales y, en la ya tradicional librería de Salta y Mota Botello, les contaron que estaba en desarrollo un texto escrito a máquina de Don Manuel Navarro, poeta que volvió al pago después de medio siglo de andar por la vida y le dio forma de libro a sus memorias bajo el manso cobijo de la campana de un mistol.
Cuando la escuela elige un libro regional
Los alumnos de Marcela y Laura, pero también de otras colegas del plantel docente del Colegio ya venían trabajando con autores catamarqueños en experiencias de interacción que ponen en contacto directo a los jóvenes con los escritores locales. “Vamos a dejar el texto de don Manuel para el final, que sea la frutilla del postre”, planificaron entonces las docentes. Mientras tanto, adoptaron a otros dos textos como “La cascarilla”, de Celia Sarquís y “Hematomas”, novela policial de C. Cabrera (seudónimo de Esteban Corpacci) para dar a leer a los jóvenes de cuarto año.
“La idea es hablar con las escuelas para que ellas lo tomen como material de estudio y sea leído por los chicos. Y que una vez leído, que sea interactuado y tenga un contacto con el autor, con un ida y vuelta para que lo conozcan y lo descubran, porque cada uno tiene su estilo en poesía o prosa. En cada libro hay mucho por descubrir y conocer nuestra idiosincrasia en este caso con nuestra literatura particular y propia de nuestra cultura”, explica Héctor Luna de Ediciones El Trébol quien viene siendo ampliamente reconocido por la comunidad de escritores por su invalorable actividad de promoción.
Conocer al autor
Dos colectivos se detuvieron frente a la casa. Don Manuel con sus 82 años inmutables, estaba ya parado en el porche de la casa, esperando ansioso. Camisa y corbata al tono, sonrisa y abrazo dispuesto a recibir a sus jóvenes lectores. Los “quintaneros” bajaron de a uno y formaron una fila para ir saludando al hombre que escribió el texto que trabajaron. “Me dijo que tengo cara de pícaro”, dijo uno. “Me dio la bienvenida y me agradeció que haya llegado a verlo hasta su casa”, contó una de las chicas. “Siento la esperanza en el abrazo de los niños”, respondió el homenajeado.
La visita se organizó con tiempo, ya que don Manuel tiene 82 años y el pueblo de Chumbicha lo cuida como el verdadero tesoro que el hombre representa. Hace unos días presentó sus “Misceláneas” y tiene otros textos de interés.
Luego de compartir un desayuno en el lugar donde don Manuel escribía –en la soledad del acampanado mistol del patio de su casa- las actividades se trasladaron hasta la Escuela 266, donde ya se había dispuesto un espacio para que los alumnos le ofrezcan el fruto del trabajo anual basado en su libro.
En un marco de emoción, con don Manuel en la cabecera junto a autoridades escolares y del pueblo, las docentes de la Quintana explicaron cómo trabajaron los alumnos con el texto de “Misceláneas”. A continuación, reprodujeron algunos cortometrajes grabados sobre la base de los relatos “Ancianidad”, “Solidaridad recíproca” y otros en los que los alumnos rescataron temas tales como la ilusión del progreso que se fue en el último tren, la vida, el paso del tiempo y de cómo a veces no se aprovecha el tiempo. “Esto nos deja enseñanzas a nosotros que muchas veces nos perdemos de cosas por estar con el celular”, recalcaron los alumnos entre algunas conclusiones.
También hicieron representaciones teatrales basadas en “Sacrificio y premio”, “Recordando” y “La casa”, con actuaciones sencillas pero demostrativas de un conocimiento cabal del mensaje dejado por el autor.
De las docentes
Sobre el proyecto, las docentes no ocultaron su satisfacción. “Elegimos a don Manuel como cierre, como broche de oro junto con la decisión de viajar al lugar de donde él es oriundo. El resultado es más que satisfactorio, es magnífico. Lo que uno planifica son como líneas de guía, pero en la marcha van surgiendo otras ideas y eso es lo más gratificante porque eso produce. Produce imaginación, produce creación, y todo es por los chicos”, reconoce Marcela.
Con la misma mirada, su colega Laura justifica que, “teniendo a los autores tan cerca dijimos ¿por qué no? Es una manera distinta de trabajar los textos. Al final nos quedamos con el orgullo de ver cómo las ideas que tenemos las podemos plasmar y llevar a cabo. Nos cuesta mucho por los tiempos, pero contamos con el apoyo de los chicos, que se inspiran, se suman y se prenden. Cuesta un poco decirles ‘vamos a leer un autor catamarqueño’, pero finalmente se enganchan”.
Eso queda constatado en el testimonio de los alumnos. Por ejemplo, Victoria Nieva confesa lectora de otros géneros, aprueba y analiza: “Fue un descubrimiento. Me sorprendieron los autores catamarqueños. Entre los tres que leímos este año, se puede decir que tienen en común que los personajes son sufridos, muestran su lucha, principalmente en este libro de don Navarro. “La espera” es el cuento que más me gustó, principalmente por el trabajo que hace la mujer que está volcada a las obras de caridad”.
En síntesis, queda absolutamente probado que todos se llevan una experiencia colectiva que no olvidarán jamás. La posibilidad de estudiar, desmenuzar y criticar un texto durante un ciclo lleva por fin al objetivo de conocer a fondo “lo nuestro”. La cercanía de los escritores locales –y también realizadores de cine y teatro, músicos y cantantes… que vienen en franca producción cultural- abre una gran oportunidad en el mundo del docente proactivo, “ese que tiene la responsabilidad de dar el primer paso” en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
“Cuando comencé el proyecto editorial, la génesis era propagar y difundir la escritura del autor catamarqueño. Así como también tenemos grandes exponentes, apuntamos a los escritores nóveles y por eso apoyamos a los que vienen escribiendo. Esto es el inicio de un proyecto que puede tener un largo plazo, pero dando pasos sólidos con una idea, un propósito en el cual nos apoyamos en docentes como Marcela Vera y Laura Bellido, que con su entrega son pilares primordiales para un designio claro de estimular la cultura local, como también a la profesora Celia Sarquís y medios, quienes entre todos se logra una linda ‘conspiración’ para llevar a cabo el objetivo. Queremos que las escuelas y los docentes se sumen para que abarque a todo el territorio catamarqueño”, invitan desde El Trébol.
La invitación está hecha, los alumnos esperan.
Textos: Carlos Gallo
Fotos: El Trébol
Don Manuel Navarro
Personalidad indiscutida de su terruño, el autor de “Misceláneas – Chumbicha en la voz del poeta” fue abanderado de la Escuela 266 por lo cual le dieron una beca como empleado municipal. Ya le había nacido la pasión del relato deportivo. Transmitía carreras de autitos a piola, y comenzó con altavoces en el fútbol, automovilismo y básquet. A los 20 años, pasó a relatar Turismo Carretera y Fórmula Uno en Radio Mitre, y en 1966 se incorporó a la encumbrada “Oral Deportiva” de José María Muñoz, donde recuerda su amistad con Julio Ricardo, (Adrián) Paenza, (Marcelo) Araujo y Mauro Viale. Estudió Periodismo y RR.PP. y en 1974 se radicó en La Rioja, donde llegó a ser jefe de prensa del gobernador Menem y corresponsal de guerra en el conflicto por el Beagle. Volvió a su pueblo donde fundó la primera FM- y dirigió el ceremonial y protocolo en diversos actos. Hoy reside en la misma ciudad y escribe relatos históricos en la medida que sus ojos se lo permiten.