Visitante de paso o interesado en la arqueología y la historia de la zona, el Museo Arqueológico de La Puerta es un excelente destino para conocer y descubrir el pasado de esta tierra.
Visitante de paso o interesado en la arqueología y la historia de la zona, el Museo Arqueológico de La Puerta es un excelente destino para conocer y descubrir el pasado de esta tierra.
Ubicado en la calle principal de la villa de La Puerta, frente a la plaza principal, el museo está albergado en una antigua casona perteneciente a una familia muy conocida de la zona, y entre sus paredes se resguarda el pasado histórico y arqueológico de la región.
Desde el punto de vista arqueológico, y gracias al trabajo del arqueólogo Rubén Acosta y algunos aportes de vecinos, el museo cuenta con más de 100 piezas correspondientes a la Cultura La Aguada, entre las que encontraremos vasijas, morteros y manos de piedra, tinajas, ollas, etc.; y otras piezas pertenecientes a la Cultura Yokavil.
En tanto, el perfil histórico del museo está dado por objetos antiguos que se exhiben en calidad de préstamo y que pertenecen a reconocidas familias de la localidad. Entre ellos hay un filtro de agua que data de finales del siglo XIX, un tocadiscos, valijas, un lavarropa de 1800, sombreros, un piano, una vitrola, mesones y aparadores, una heladera antigua y alforjas de cuero, entre otros objetos que, como una máquina del tiempo, nos llevan de paseo por la vida cotidiana de los primeros vecinos de La Puerta.
Con entrada libre y gratuita, el museo –que ya tiene 11 años de vida– abre sus puertas e invita a turistas y catamarqueños a recorrer sus salas y descubrir el pasado de la localidad ambateña.
Además, en la institución también tienen lugar conciertos de piano y talleres artísticos que forman parte de la oferta turística y cultural que presenta el municipio para las vacaciones de verano.
Investigaciones arqueológicas
Las investigaciones que se llevaron a cabo en el valle de Ambato revelan que las primeras sociedades y culturas que habitaron la región datan de una antigüedad muy profunda. Estos primeros pobladores se asentaron en aldeas dispersas por todo el valle, utilizando distintas unidades ambientales como fondo de valles, quebradas, lomadas y cumbres, según el tipo de actividades que realizaban como ceremonialismos, agricultura, vivienda, etc.
Como resultado, dichas investigaciones están brindando una extensa información acerca de los desarrollos sociales del pasado de esta región. Entre ellas, las evidencias de construcciones indican un complejo uso del espacio, donde la agricultura jugó un rol muy importante en la economía de la zona. Así, a través del uso de canchones de cultivo, terrazas, diques y canales encauzados, se logró maximizar la producción de alimentos para su consumo inmediato y almacenamiento.
Se cree que el producto excedente pudo haber servido como bien de cambio para la obtención de recursos no locales, como ser el sebil (alucinógeno usado en rituales), sal, maderas, entre otros.
Por otro lado, también existe cultura material que indica la práctica de una ganadería de camélidos para consumo de carne, transporte y artesanía textil. Esto se vio reflejado en la presencia de restos óseos de estos animales, así como también su presencia en representaciones rupestres, y en figurinas de piedra y cerámica.
La Cultura de La Aguada se caracteriza por la especialización artesanal de la producción de bienes, es decir, que un artesano en particular se dedica a la fabricación de un producto específico. En el caso de la cerámica, se observa que existen patrones recurrentes en su decoración, reflejándose en felinos, aves, y personajes humanos con tocados y armas, el cual se conoce como “Sacrificador”.
Además, se destaca el uso de la piedra para la fabricación de objetos con formas de animales para su uso ritual, quizás en cultos domésticos relacionados con la fertilidad del ganado. También se encontraron instrumentos de hueso que se trabajaron mediante cortes, abrasión, pulido y grabado; y que, en general, fueron herramientas para tejer, agujas, puntas de flechas, así como piezas decoradas con grabados de gran valor simbólico.
En este sentido, la ideología, ese conjunto de creencias y visiones del mundo de una sociedad, fue un factor estrechamente relacionado con la organización política y social de los pueblos originarios de Ambato. En este contexto, la figura del jaguar se presenta como uno de los personajes centrales de un culto religioso muy complejo.
Arqueología
La arqueología, a través de la cultura material, permite analizar la estructura sociocultural de los pueblos en sus diferentes esferas, tales como economía, cosmovisión, política, ideología, las cuales conforman la vida cotidiana de los pobladores.
Asimismo, mediante estudios estilísticos de decoración, forma y utilidad de materiales, como por ejemplo la cerámica, la arqueología logró particularizar características específicas que corresponden a diferentes pueblos o culturas hoy desaparecidas.
Cultura La Aguada
Si bien las investigaciones realizadas detectaron diferentes expresiones sociales en la región, la más estudiada es la denominada Cultura de La Aguada.
Esta sociedad lleva el nombre de una localidad del valle de Hualfín, departamento Belén, y fue descripta originalmente en la década de 1950 por el Dr. Alberto Rex González. La misma tuvo una dispersión geográfica muy amplia que abarca la provincia de Catamarca, La Rioja, el norte de San Juan, y parte del desierto de Atacama (Chile). En tanto, cronológicamente se sitúa entre los años 500 y 1100 de nuestra era.
Arqueólogos que trabajan en este valle, como ser el Dr. Laguens y el Dr. Pérez Gollán, encontraron evidencias que apuntan al surgimiento de La Aguada en Ambato, e intentan realizar la reconstrucción de los procesos sociales, económicos y simbólicos que condujeron a la formación de una sociedad compleja en el Noroeste Argentino, entre el 200 y el 850 a.C.
Horarios y contacto
Lunes a viernes de 7 a 13 y 15 a 21 hs.
Sábado y domingo de 8.30 a 13 y 16 a 21 hs.
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Lidia Coria