jueves 2 de abril de 2026
cultura

Rita Soria, bailarina de la vida

El arte de dejarse llevar en la danza

Por Redacción El Ancasti

Con una mirada profunda, libre e identitaria, ella enseña a bailar, pero especialmente a sentir el folklore. Una manera de transmitir en donde la coreografía llega al último, luego de que el ritmo, las melodías y el mensaje de la música generan la expresión y los movimientos. La fórmula que anima a cientos a danzar en las plazas, las peñas y las fiestas con una premisa: dejarse llevar.

 

El centro catamarqueño suele ser un caos, a determinada hora, cuando los pequeños salen de las escuelas, sus padres deambulan buscando estacionamiento y los alrededores de la plaza central se nutren de civilización, ruido y horarios que respetar antes que los comercios cierren. Sin  embargo, a metros de aquella perturbadora rutina, un grupo de personas se deja llevar por la música, la danza y, por supuesto, los hallazgos que la profesora procura transmitir de algún ritmo en particular.
No importa el conocimiento previo, ni siquiera la destreza. Simplemente, quien traspasa aquel "portal", debe asumir la condición de sentir y animarse a expresar lo que la música transmite. Así se comienza, se profundiza acerca de bellas obras del folklore local, nacional y latinoamericano, se indaga en los sentimientos de quienes las crearon, se danza expresando lo que cada individualidad puede y quiere dar y se aprende a bailar.


Este método hace que muchos elijan a la Profesora Rita Soria cuando desean aprender folklore, o simplemente hacer una buena inversión de tiempo y entusiasmo en esa hora recreativa que algunos roban a la civilización.
Rita Soria enseña hace 16 años danzas y expresión corporal, en espacios culturales públicos y privados, festivales, plazas, encuentros artísticos y donde el duende de la música y el baile la convoquen. Sin acartonamientos, ni estructuras, ella le da el color y la calidez necesaria a sus clases más allá de los escenarios, porque justamente, las brinda en la libertad que su arte exige, valga la ironía. Entonces, además de aprender a bailar, uno se lleva el valor agregado que hace que la danza sea auténtica: el portal te devuelve siempre con una sonrisa.

La "fórmula"
"De las distintas formas de abordar las danzas, a mí me interesa trabajar -y esa es mi propuesta-, el movimiento corporal como reflejo del interior, de lo interno de cada uno y cada una.
En ese sentido trabajamos con cualquier género musical -no exclusivamente con el folclore- porque lo que busco es despertar sentimientos, pensamientos, recuerdos, necesidades, esperanzas que se transforman en una expresión del cuerpo a través del movimiento.


Estos objetivos se generan en un espacio lúdico de integración y motivación", señala la profesora, mientras acomoda la maraña de coloridos pañuelos que lleva y trae en cada clase, para sus alumnos. "También trabajamos coreografías de danzas tradicionales de distintos estilos, pero llegamos a esos movimientos no desde una imposición exterior, sino desde un trabajo previo interno de expresión corporal y movimiento expresivo", explica con total soltura sobre la "fórmula" que atrae a los que no necesariamente quieren ser integrantes de un ballet o destacarse en las competencias de baile. Reconoce que, en todo caso, lo que se genera es un estado previo para que cuerpo y mente, más el saber intelectual, sensorial y emocional puedan predisponer los movimientos.


De esta manera, con raíces pedagógicas traídas desde el teatro y la expresión corporal, propone un espacio de búsqueda y experimentación del cuerpo en movimiento, partiendo de diferentes ritmos para llegar a desarrollar capacidades expresivas y comunicativas.

 

Terapia


Considera que ya los grandes maestros han escrito textos muy valiosos para nutrir del conocimiento acerca de las danzas tradicionales y que de lo que se trata, ahora, es aportar, para sumar. "Hoy, cualquier persona espontáneamente puede reconocer un ritmo folklórico, o un baile, especialmente en provincias como la nuestra que conservan lugares en donde se rescata la identidad y las danzas autóctonas. También es nuestra función mantener ese legado y transmitirlo, enseñando danzas tradicionales y la historia", indica. "La clave está en la forma de transmitir el conocimiento, por eso doy talleres con modalidad libre, porque es una manera de contemplar que todos pueden bailar, no importa la edad ni la capacidad, ni siquiera el oído", confiesa entre risas, "porque lo importante es querer hacerlo y en muchos casos se transforma en una terapia. Hoy dirijo un grupo denominado "Las Bailarinas de la vida",  hermosas alumnas, en su mayoría abuelas, con sus mañas y achaques pero que se permiten esas horas de complicidad con la música, su cuerpo, reírse, el experimentar en grupo y entonces, salen rejuvenecidas y ni recuerdan sus dolores", agrega feliz.


Rita Soria es bailarina y profesora independiente y actualmente dicta sus clases a niños, adultos y adultos mayores en la Casa de la Cultura y en la Manzana de Turismo (ver recuadro). Sus clases ayudan, entre otras cosas, a expresarse musicalmente a través del cuerpo de forma individual, en pareja y/o grupal, a crear movimientos según estímulos musicales y poéticos, lograr mediante técnicas y juegos de relajación, descubrirse a sí mismo y a los demás y posibilitar la socialización y desinhibición a través de la sensibilización sensorial y emocional. Alienta a cualquiera a comenzar estos talleres porque "hacen bien" y porque ayudan a relajar y mirarse para adentro. "Solo basta con animarse, sacar el pañuelo del bolsillo o "quedarse en patas" para que el cuerpo muestre lo que nos dice desde adentro. Parafraseando a la gran bailarina Isadora Duncan: “Danzar es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar. Usted ama, sufre y siente. ¡Usted danza!”".

 

TALLERES

-Danza y Expresión Corporal para Adultos: martes y jueves a las 19.00 hs, en la Manzana de Turismo (Virgen del Valle 945).
-Danza y Expresión Corporal para Niños: lunes y miércoles de 19.30 a 20.30 hs, en la Casa de la Cultura (San Martín 533).
-Movimiento Expresivo: martes y jueves de 16.30 a 17.30 hs., en la Casa de la Cultura (San Martín 533). 
 

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