Por primera vez en 20 años, el Conicet disminuyó la cantidad de científicos
Por primera vez en dos décadas, el Conicet tiene menos personal. En lo que va del 2024, el principal organismo de investigación científica de la Argentina registró una pérdida de 1055 trabajadores, entre los que se encuentran 598 investigadores de carrera, 457 becarios y personal administrativo.
Según el último informe de Evolución de Empleo y Recursos Humanos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, elaborado por el Grupo EPC-CIICTI, esta caída se da en el marco de un descenso generalizado de puestos de trabajo en el sector científico público, en el que ya se perdieron 2696 empleos, pasando de 75.051 en diciembre de 2023 a 72.355 en septiembre de este año.
Además, al estudiar individualmente todos los organismos de ciencia y tecnología, el Grupo EPC-CIICTI identificó disminución de personal en cada uno de ellos: “Si bien los demás organismos no perdieron tantos trabajadores como el Conicet, se destaca la caída absoluta en INTI (-673). La Secretaría de ICT ha sufrido una importante reorganización que incluyó más de 131 bajas. Otros organismos como CNEA, el SMN y la Agencia I+D+i también presentan una contracción significativa de su planta en los últimos nueve meses”, destaca el informe.
En el informe se describe que, en 10 meses, el gobierno de Milei redujo el empleo en el total de la Administración Pública Nacional en un 10,5%, destruyendo 36.048 puestos de trabajo.
“En apenas 10 meses la nueva gestión se abocó a reducir la planta, iniciando los despidos en diciembre mismo, y dedicándose de allí en más a achicar de manera incesante la cantidad de puestos de trabajo en el sector, desarticulando capacidades estatales y comprometiendo la posibilidad de llevar adelante políticas públicas en los más variadas ámbitos. Con ello a fines de septiembre de 2024 la planta se encuentra en un mínimo en la serie, alcanzando apenas los 307.305 puestos de trabajo”, finaliza el informe del Grupo EPC-CIICTI.
El Conicet y la fuga de cerebros
Miembros del directorio del Conicet e investigadores y trabajadores de ciencia se presentaron en Diputados para reclamar un aumento de las partidas. Según un informe del CIICTI, la función Ciencia y Tecnología del Presupuesto Nacional alcanz, este año el mayor deterioro de la historia: cayó 31,3% en términos reales y se ubicó en 0,216% del PBI. Mientras tanto, ya empezó a gestarse la fuga de cerebros.
Carolina Marvaldi es licenciada en Biotecnología de la Universidad Nacional de Quilmes y doctora en Farmacia y Bioquímica de la UBA, especializada en Ciencias de la Salud. Investiga sobre la búsqueda de biomarcadores para determinar posibles partos prematuros en un modelo animal. Su trabajo se enmarca dentro de la ciencia básica pero es clave para poder trasladarse a futuro hacia humanos, en un país donde el parto prematuro es la principal causa de mortalidad en menores de un año. Sin embargo, su labor quedará trunca. Sin sustento para seguir en la Argentina, producto del desmantelamiento del sistema científico por parte del gobierno de Javier Milei, Marvaldi se va a Estados Unidos. En el laboratorio que deja, nadie seguirá su línea.
Los que no pueden más se van
El concepto “fuga de cerebros” fue acuñado por la prensa británica en la década de 1960. Ya desde la campaña electoral se advertía que volvería a pasar y hoy es un hecho: científicos y científicas que no tienen oportunidades de seguir sus investigaciones en territorio nacional, producto de la decisión política de desfinanciar al sector, buscan hacerlo en otros países. Se van con la formación de la ciencia argentina a cuestas, como Marvaldi.
Incluso hay quienes se vuelven a ir, tras haber sido repatriados por el Programa Raíces que se convirtió en política de Estado en 2008. Es el caso de Alejandro Díaz–Caro, matemático retornado en 2014 que ahora volverá a Francia. “Sin becas para formar doctorandos, sin financiamiento para mis proyectos de investigación en curso y con salarios cada vez más bajos, decido volver a Francia. Un país que me recibe con un contrato diseñado específicamente para atraer a investigadores senior de todo el mundo (…). Volví hace diez años con Raíces. Hoy me voy con el programa Motosierra”, graficó en sus redes.
Un investigador en informática que se va a Francia. Algunos estados saben porqué llegaron a ser desarrollados y saben que esas políticas se deben sostener en el tiempo. pic.twitter.com/tj2B0ghDbr