El diputado provincial Nicolás Zavaleta dijo que “hay que ser un témpano” para no conmoverse con “las decenas o centenas” de pedidos de ayuda porque “la gente está desesperada” entre los ajustes, la inflación y la recesión económica.
El diputado provincial sostuvo que "hay que ser un témpano" para no conmoverse con la realidad y las necesidades que expone la gente.
El diputado provincial Nicolás Zavaleta dijo que “hay que ser un témpano” para no conmoverse con “las decenas o centenas” de pedidos de ayuda porque “la gente está desesperada” entre los ajustes, la inflación y la recesión económica.
En Mañana Central de Radio Ancasti, Zavaleta indicó que en la Argentina “vemos que las respuestas son pocas y se demoran mucho”. “Estamos viendo ‘diferentes canales’ o estamos analizando la realidad y las prioridades tomando diferentes aspectos”.
Reconoció que está “enojado, me preocupa mucho y siento profunda desilusión con algunas cuestiones por las cuales estamos atravesando y de la manera que las está afrontando el Gobierno”.
Sostuvo que “quien está en la calle, quien tiene el teléfono abierto recibe decenas o centenas de pedidos, de solicitudes” con desesperación y que “si no te conmueven es porque realmente sos un témpano”.
Opinó que la Provincia “debe hacer los esfuerzos que tengamos al alcance” y marcar “lo urgente y lo necesario”.
“A mí me da una impotencia grande. Hay El otro día la escuchaba a la senadora Corpacci (Lucía) hablando de la comida, del alquiler, y me parece que tenemos que tratar de resolverle el día a día a la gente”, porque “es desesperante el vecino que te va a buscar y te pide para un remedio, para la comida del día o la garrafa”.
Además, calificó como “un calvario” este pesar que afrontan distintas familias y que las políticas aplicadas “a lo mejor son cosas importantes de acá a 5, 10 o 20 años, pero lo de todos los días que está viviendo la gente no estamos respondiendo. No sé quién planifica, pero creo que estamos por el camino equivocado”.
Por último marcó que su punto de vista “no quiere decir que sea una verdad absoluta, pero son mis convicciones y lo que yo siento. Y, o cambia, o en cualquier momento se entra en un punto de ebullición”.