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Crisis industrial

La industria opera al 54,6% y cae a mínimos de más de una década

La utilización de la capacidad instalada ronda el 54,6% y refleja la caída de la actividad industrial.

25 de abril de 2026 - 18:52

Los niveles actuales de utilización de la capacidad instalada en la industria manufacturera encienden señales de alerta y reflejan el momento que atraviesa el sector: actividad deprimida, heterogeneidad entre rubros y una porción significativa del entramado productivo trabajando por debajo de su potencial.

El indicador se ubica en valores mínimos de los últimos 14 años y configura un escenario hacia adelante marcado por una recuperación limitada y desigual.

El dato más reciente mostró un uso de la capacidad instalada de 54,6% en febrero, por debajo del 58,6% registrado en el mismo mes del año pasado. Esto implica que casi la mitad del potencial productivo quedó ocioso, una señal contundente de la debilidad que atraviesa la actividad manufacturera.

La caída se explica por un contexto donde predominan plantas funcionando con menor intensidad, líneas de producción interrumpidas y ajustes en los ritmos de trabajo, mientras la demanda interna no logra consolidarse y la competencia externa gana participación.

Refinación de petróleo, la excepción en un mapa dominado por la caída

El relevamiento sectorial muestra un patrón generalizado de retroceso, aunque con diferencias marcadas. En ese escenario, la refinación de petróleo aparece como la principal excepción, vinculada al dinamismo energético.

Según datos del Indec, esta industria operó con un uso de capacidad instalada de 88,9%, el único rubro que se mantiene por encima de su promedio histórico reciente y con tendencia creciente.

Construcción, textiles y metalmecánica entre los rubros más golpeados

Del lado opuesto, los sectores más afectados se concentran en ramas asociadas a la construcción y bienes durables.

Los productos minerales no metálicos, en especial los vinculados a arcilla y cerámica, exhiben un desempeño muy deprimido. También se destacan los retrocesos en la metalmecánica, uno de los rubros sensibles al freno de la inversión y la obra pública.

A su vez, la industria del caucho y plástico muestra una caída pronunciada, con impacto directo en la producción de neumáticos, mientras que los productos textiles continúan operando con niveles históricamente bajos. En estos casos, la capacidad instalada se ubica en registros similares a los observados tras la crisis de 2002 y 2003.

El caso automotor: ventas altas, producción baja y fuerte peso de importados

El sector automotor refleja con claridad el desbalance actual. Mientras los patentamientos alcanzan máximos desde 2018, la producción nacional no logra acompañar esa dinámica.

Más del 80% de los registros mensuales corresponde a vehículos importados, en un escenario donde además el crédito prendario mostró caídas en cuatro de los últimos cinco meses.

En febrero, el uso de capacidad instalada del sector automotriz fue de apenas 38,9%, y la producción acumuló una baja de 13,2% desde junio.

Una recuperación limitada y con ganadores puntuales

El panorama hacia adelante aparece condicionado por la falta de un repunte sostenido de la demanda interna y por una estructura industrial donde el rebote sería selectivo.

Los sectores con mejores perspectivas continúan siendo refinación de petróleo y productos químicos, mientras que las ramas vinculadas a bienes durables, textiles, metalmecánica y automotriz seguirían enfrentando mayores obstáculos para recomponer niveles de actividad.

En ese marco, el nivel de capacidad instalada actual deja una conclusión central: la industria argentina sigue funcionando apenas por encima de la mitad de su potencial, con señales de recuperación todavía débiles y desiguales.

Fuente: BAE Negocios

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