Más de 450 mil jubilados trabajan y la mitad son monotributistas
El aumento del costo de vida impulsa a jubilados a seguir activos, muchos en esquemas independientes.
Mientras el empleo registrado muestra señales de retroceso en la población general, un dato de la Seguridad Social refleja un fenómeno en expansión: cada vez más jubilados continúan trabajando en blanco, con aportes al sistema. Los números oficiales marcan que a diciembre de 2025 había 453.186 jubilados con aportes, una cifra que marca un fuerte crecimiento frente a años anteriores.
Del total, 95.603 trabajaban en relación de dependencia, 36.188 en casas particulares, 91.563 eran autónomos y 229.833 estaban inscriptos como monotributistas, lo que confirma que la modalidad más extendida es la facturación individual.
La evolución del dato muestra un aumento sostenido:
En 2010, los jubilados con aportes eran 176.153
En 2015, subieron a 275.431
En 2023, alcanzaron 368.458
En diciembre de 2025, llegaron a 453.186
Esto implica una suba de 65% en una década y de 23% en apenas dos años.
El monotributo, el motor del crecimiento
El mayor incremento se registró entre los jubilados que trabajan como monotributistas. En 2015 eran 122.356, pero en diciembre de 2025 ya sumaban 229.833, lo que representa un alza del 88%.
La tendencia se explica por dos factores: por un lado, el reemplazo de empleo formal por contratación bajo monotributo; por otro, la continuidad laboral de profesionales que mantienen actividad tras jubilarse.
Más jubilados trabajan en negro que en blanco
Aun con el crecimiento de los registrados, los jubilados que trabajan en la informalidad siguen siendo mayoría. Según estimaciones mencionadas en el informe, más de 600.000 jubilados trabajan en negro, superando a quienes se desempeñan con aportes.
En total, se calcula que la tasa de empleo en edad jubilatoria ronda el 18%, lo que equivale a poco más de un millón de personas.
Brecha de género y más actividad entre los más pobres
Un informe del INDEC citado en el texto señala que hay dos veces más varones con ingresos laborales que mujeres en edad jubilatoria, reflejando una brecha estructural.
Además, el dato más sensible aparece en los sectores de menores recursos: los jubilados ubicados entre el primer y quinto decil de ingresos muestran una tasa de actividad más alta que los de mayores ingresos.
En esos casos, se observa un patrón distinto: predominan tareas que no se vinculan con el oficio previo, con empleos de baja calificación o incluso trabajos insalubres, como cuidadores nocturnos o changas, que pueden reducir la expectativa de vida.
Qué permite la ley previsional y qué pasa con los aportes
La normativa previsional habilita que varones y mujeres puedan optar por jubilarse a los 70 años; es decir, continuar trabajando más allá de los límites actuales de edad (65 años para hombres y 60 para mujeres).
También permite que una persona ya jubilada pueda trabajar en forma registrada. En ese caso:
Aporta 11% al sistema previsional
Pero ese aporte no se computa para mejorar el haber jubilatorio
Se destina al Fondo Nacional de Empleo
Si el jubilado se reincorpora al mismo empleador, la ley considera que se inicia una nueva relación laboral, por lo que la antigüedad vuelve a contarse desde cero ante un eventual despido sin causa.
Además, ni el empleador ni el jubilado empleado aportan al sistema de salud, ya que al jubilado se le descuenta para PAMI u obra social.
La explicación central: jubilaciones que no alcanzan
El crecimiento del trabajo en jubilados se atribuye directamente al deterioro de los haberes.
En abril, los montos son:
Jubilación mínima: $380.389 + $70.000 de bono
PUAM: $304.255 + $70.000 de bono
PNC por invalidez y vejez: $266.224 + $70.000 de bono
En la práctica, los ingresos siguen quedando por debajo del costo de vida, lo que empuja a muchos adultos mayores a extender su actividad laboral.
Trabajar por elección o por necesidad: el punto crítico
Especialistas advierten que trabajar después de jubilarse puede tener beneficios físicos y mentales, pero remarcan que el efecto se invierte cuando se vuelve obligatorio para sobrevivir.
"Trabajar estando jubilado puede tener efectos positivos para la salud física y mental, pero pasa lo contrario cuando es una necesidad porque para la mayoría, con la jubilación, la persona no llega a fin de mes y los trabajos disponibles son de bajísima calidad y perjudiciales para la salud", sostienen.
En ese marco, el aumento de jubilados que trabajan no aparece como una señal de integración productiva, sino como un síntoma de ajuste social: más personas mayores sostienen ingresos con empleo precario en un sistema donde el haber jubilatorio dejó de garantizar autonomía económica.