La Iglesia Católica cuestionó al Gobierno por vincular al pueblo mapuche con incendios en la Patagonia
Desde la Pastoral Aborigen de Neuquén calificaron de “absurdas e irracionales” las acusaciones oficiales y reclamaron responsabilidad, pruebas y respeto al debido proceso.
El Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de Neuquén, dependiente de la Iglesia Católica, emitió un comunicado en el que calificaron de “absurda e irracional” la acusación formulada por autoridades del Gobierno Nacional en la que se señaló “de manera genérica” a "grupos terroristas autodenominados mapuches" como responsables de los incendios forestales que afectan a la Patagonia. Y agregó que “la paz social no se construye con acusaciones infundadas, sino con verdad, justicia y diálogo”.
Fue Patricia Bullrich, exministra de Seguridad, actual senadora y presidenta del bloque oficialista quien sostuvo que “si los grupos que se autoproclaman mapuches son responsables de estos incendios, las van a pagar como terroristas”. Y en el contexto de esas declaraciones apuntó directamente a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), definiéndola como “una organización terrorista”. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, salió al cruce de esas afirmaciones diciendo que “hay muchas teorías conspiranoides que se hacen adrede para asustar, confundir o politizar” y pidió “informar con responsabilidad”.
Según el equipo de la Iglesia Católica dedicado a la labor pastoral con las comunidades de pueblos originarios “estas declaraciones constituyen afirmaciones gratuitas, carentes de información verificable y de pruebas fehacientes presentadas ante la Justicia o ante la sociedad”.
El Equipo de Pastoral sostiene que “no es lícito sembrar sospechas sobre pueblos enteros” y agrega que “en un estado de derecho, nadie puede ser acusado públicamente sin pruebas claras y sin el debido proceso legal” porque “la presunción de inocencia no es una concesión, sino un principio básico de justicia”.
En el mismo documento se sostiene que lo dicho sobre el pueblo mapuche es “una acusación absurda e irracional” porque resulta “profundamente absurdo afirmar que pobladores mapuches tengan interés en incendiar la naturaleza”. Se subraya en particular que “mantiene un relación histórica, cultural y espiritual con el territorio, la tierra, el bosque y el agua”. Reflexiona el Equipo Pastoral que “destruir la naturaleza sería dañarse a sí mismos, afectar su forma de vida, su sustento y su identidad” y subraya que “quien conoce mínimamente su cosmovisión sabe que el cuidado del territorio es un valor central”.
Pero el documento de la iglesia va más allá. Respecto de las acusaciones sobre la comunidad mapuche afirma que “este tipo de discursos no son neutrales: estigmatizan, criminalizan y alimentan el prejuicio social contra un pueblo entero” y, de esta manera, “se construye a un enemigo interno sin fundamento, desviando la atención de las verdaderas causas estructurales de los incendios forestales: el cambio climático, la falta de prevención, la desinversión en políticas ambientales, los intereses económicos sobre los territorios y la precarización de quienes combaten el fuego”.
Después de señalar que “como iglesia comprometida con la dignidad humana, no podemos callar frente a la injusticia”, el organismo eclesial afirma que “no es lícito sembrar sospechas sobre pueblos enteros para justificar políticas represivas o encubrir responsabilidades”.
Además de expresar “como Equipo de Pastoral nuestra cercanía y solidaridad con las Comunidades Mapuche y con todas las personas afectadas por el incendio”, se exige “responsabilidad en el uso de la palabra pública” y pide que “si existen responsables de hechos delictivos, que sean investigados y juzgados con pruebas, sin generalizaciones ni estigmatizaciones”.
El documento finaliza reclamando “respeto al Pueblo Mapuche, a sus Comunidades y a los pobladores de la región, que hoy sufren el fuego, las pérdidas materiales y el dolor y no merecen ser señalados como culpables sin fundamento”.