ver más
Festejos patrios cruzados

En medio de feroces internas, el Presidente buscó escenificar unidad en la Rosada

Tras el Tedeum, Milei reunió a sus ministros y salió al balcón para respaldar a Adorni. La vicepresidenta, Victoria Villarruel no fue invitada a la Catedral

25 de mayo de 2026 - 15:07

El presidente Javier Milei participó este lunes del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, una ceremonia que reunió a las principales figuras del oficialismo en una jornada atravesada por tensiones políticas y señales internas dentro de La Libertad Avanza. Luego, encabezó desde las 12 una reunión de Gabinete en Casa Rosada, convocada en medio de la fuerte interna que atraviesa al Gobierno.

El encuentro se convirtió en el primero entre ministros y funcionarios luego de los cruces públicos que en los últimos días expusieron las disputas internas entre el sector alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo y el espacio vinculado a Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, ambos cercanos a Karina Milei. La reunión también se desarrolla en un contexto de tensión por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien quedó en el centro de cuestionamientos y causas judiciales por presunto enriquecimiento ilícito. En la Casa Rosada interpretan la convocatoria como una nueva señal de respaldo político por parte del Presidente.

La única ausente de la jornada será la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien viajó en las últimas horas al Vaticano para sostener una breve charla y foto con el Papa León XIV, en momentos en los que circula con fuerza la posibilidad de que el Sumo Pontífice llegue al país en noviembre. Pasado el mediodía, Milei y sus ministros y otros funcionarios cercanos salieron al balcón de la Casa Rosada, desde donde saludaron a la gente allí congregada. En la previa también circularon versiones sobre posibles cambios en la dinámica de las reuniones oficiales e incluso sobre una eventual reducción de participantes en futuros encuentros, aunque este lunes el Presidente mantuvo una convocatoria amplia para intentar mostrar una imagen de unidad interna.

Sin Victoria Villarruel, Javier Milei encabezó el Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral

El mandatario llegó acompañado por sus ministros para asistir a la celebración religiosa y escuchar el mensaje que brinda el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, en un acto que suele transformarse también en un escenario de fuerte contenido político. La ceremonia se realiza en un contexto de diferencias y disputas dentro del universo libertario, con foco puesto en las denuncias que involucran a distintos dirigentes del espacio, como al jefe de Gabinete Manuel Adorni, y en los reacomodamientos que atraviesan al oficialismo.

Entre los presentes también se espera la participación del asesor presidencial Santiago Caputo y del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, dos figuras que quedaron bajo la lupa tras recientes cruces públicos y tensiones políticas. La expectativa está puesta en los gestos que puedan surgir durante la jornada y en las imágenes que deje un acto de alto valor simbólico para el Gobierno. Una de las ausencias destacadas es la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no participa de la ceremonia luego de no haber sido invitada por el Gobierno, en otro episodio que vuelve a exponer la distancia política entre la titular del Senado y el entorno presidencial.

Duro mensaje de la Iglesia en el Tedeum: "Basta de arengar la división, nadie se salva solo"

Embed - El Presidente Javier Milei participa del Tedeum y las celebraciones en el Cabildo por el 25 de Mayo

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó la celebración en la Catedral Metropolitana ante el Presidente y gran parte del Gabinete nacional. En su homilía, puso el foco en las consecuencias sociales de la crisis y advirtió sobre la situación de quienes se sienten "postrados" y con sus derechos relegados. Al comenzar su homilía, García Cuerva aclaró que buscaba que sus palabras fueran "un aporte a la luz de la palabra de dios para la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina, convencido de que entre todos construimos la patria más allá que luego alguna frase pueda tomarse de manera aislada para querer alimentar la fragmentación".

Luego, recordando el milagro de Jesús sanando a una persona con discapacidad en Cafarnaúm, vinculó ese pasaje bíblico con la situación actual de la Argentina y el impacto social de la crisis económica. "Muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Desde hace muchos años se sienten postrados, tirados al borde del camino de la vida. Ya no tienen fuerzas para seguir, no pueden sostenerse en sus derechos tan postergados", sostuvo.

En ese sentido, evitó señalar culpables puntuales, aunque llamó a toda la dirigencia a asumir responsabilidades frente al deterioro social. "No es cuestión buscar rápidamente responsable, que con sinceridad y cada uno desde su lugar, un poco somos todos, sino tomar conciencia que tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a curar tantas parálisis personales, familiares y sociales", expresó.

El arzobispo también remarcó que “nadie es descartable, nadie es desechable, todos somos importantes”, y enumeró entre los sectores más golpeados a "los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados". Uno de los pasajes más fuertes de la ceremonia estuvo centrado en el llamado al acuerdo político y al fin de la polarización. "Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como nos decía el papa Francisco", afirmó.

En otra crítica al clima político y social actual, advirtió: "La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida ajenos a las necesidades de todos. El sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descomponen a la nación porque terminamos siendo solo una suma de individuos, en un mismo territorio, donde cada uno piensa en sí mismo y en su propio bienestar".

A pesar del duro diagnóstico, García Cuerva destacó la capacidad de resistencia de la sociedad argentina. "El pueblo argentino es un pueblo de fe que a pesar de las crisis crónicas y dificultades constantes sigue adelante y se pone la patria al hombro", señaló.

Sin embargo, volvió a cuestionar a la dirigencia política por la falta de consensos y de respuestas ante el sufrimiento social. "Nos falta una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación, y que lo haga por los que no pueden más, los que perdieron las ganas de seguir, por los que sufren la parálisis de la falta de trabajo, de educación, de oportunidades", manifestó.

Sobre el final, el arzobispo apuntó contra el “terrorismo de las redes” y las prácticas de descalificación y difamación permanentes. Citando al papa León, invitó a la dirigencia política a abstenerse de utilizar palabras que "ofenden y lastiman al prójimo". “Aprendamos a medir las palabras y a cultivar la amabilidad”, pidió. Y concluyó: "Que las palabras de odio den lugar a las de esperanza y paz".

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar