miércoles 1 de abril de 2026
Análisis

El tema energético

Por Rodolfo Schweizer-Especial para El Ancasti. Febrero 2023

Como es de público conocimiento, hace pocos días se dieron tres hechos singulares y simultáneos en el campo energético: (1) El gobierno (Massa) anuncio una multa de 1.000 millones de pesos a la compañía italiana ENEL, dueña de Edesur en un 70%,por su mal servicio al gran Bs.As., al dejar sin energía a vastos sectores de la población; (2) ENEL anuncio que vende su parte en Edesur y se va del país por resultarle imposible operar dentro del margen de las políticas tarifarias impuestas desde el gobierno; (3) Un grupo de empresarios argentinos nucleados en la compaña Central Puerto, dueños de la Central Costanera, anuncia que van a comprarle a esta empresa internacional su parte en Edesur.

El episodio narrado y su desenlace se presta a ciertos interrogantes y conclusiones que exponen los resultados del modelo de desarrollo que la política de turno le impuso al estado a partir de la década del 90, cuando se desmantelaron los servicios públicos para entregarlos al negocio privado. Entre los interrogantes está el de saber cómo harán los nuevos dueños para afrontar las pérdidas que obligaron a ENEL a abrirse del negocio a pérdida de la distribución, sin ayuda del estado. Lo segundo, lo de las conclusiones, es tema más profundo porque da por el suelo con la teoría de que las políticas de libre mercado son “todo terreno”. Quizás lo sean en los países desarrollados del “primer mundo”, pero evidentemente no en un país subdesarrollado como el nuestro, donde “el mercado” no existe en muchas zonas urbanas marginales o está conformado por una clase media que no tiene los recursos económicos como para pagar un servicio público a valor dólar. Obviamente, el problema que obligó a la corporación italiana a abandonar el negocio energético en nuestro país, tiene que ver con esa realidad.

Todo esto vuelve a poner sobre el tapete las falacias que se usaron en los años 90 para marginar al estado de su responsabilidad de garantizar los servicios básicos para que la sociedad pueda funcionar. ¿Qué queda de aquella aventura? Nada. Ni el déficit que ellos generaban desapareció porque después se gastó el dinero de las ventas -las joyas de la abuela como la llamaban-en otras demagogias, ni la eficiencia aumentó, como lo demuestra el episodio con Edesur. En el camino quedaron no solo los ferrocarriles reducidos a la nada que hoy representan, sino también compañías como YPF, Gas del Estado, Agua y Energía y otras muchas, que desde su fundación allá por fines de los 40 y hasta los 70 habían ayudado a proyectar y construir la base energética de aquella Argentina que soñaba con ser un emporio industrial en la América del Sur.

Al fracaso de esas políticas no lo gritan los antisistema, sino nada menos que el mismo Gerente General de la corporación italiana ENEL, que ahora se va del país, Francesco Starace. Según lo dijo en una conferencia internacional en la Universidad de Harvard, EE.UU., nuestro país tiene “las regulaciones más bizarras del mundo” y que “así no se puede”. Según medios internacionales como Bloomberg, el problema real de esta compañía en Argentina se dio en el área de distribución, lo cual le significo perdidas millonarias como resultado de tener que subsidiar a sus usuarios el uso de sus servicios. Aclaremos que ENEL opera en 34 países y es la líder mundial en la aplicación de las energías renovables.

Sin embargo, el lector no deberá asumir que las graves palabras pronunciadas por un ejecutivo extranjero sirvieron de algo. Como dijimos arriba, ahora ENEL va a vender su parte a la empresa argentina Central Puerto, una compañía propiedad de familias argentinas de renombre, que pasarán a ser los dueños del 17% de la generación de energía de todo el país, según los medios. La pregunta que cabe hacerse ahora es que garantías pueden ofrecer los nuevos dueños para garantizar un buen servicio, si la misma empresa italiana que los atendía hasta ahora se aparta debido a las pérdidas millonarias que ello implicaba. El estado ausente, que recién se enteró del problema por las protestas de la gente en la calle y cree que el tema se arregla con una multa, tiene obviamente la obligación de garantizar una solución al problema.

El problema de fondo

El problema con Edesur representa un ejemplo de lo que sucede en cualquier país que carece de una planificación energética de largo plazo. Con un estado ausente en un tema básico como es el energético en el caso de nuestro país, lo poco que se hace es lo que las empresas privadas proponen. Es de imaginar los pobres resultados que puede ofrecer este sector cuando la demanda que enfrentan proviene de la evolución salvaje de un sistema económico que funciona al azar, sin ningún tipo de regulación o planificación. Dado que el objetivo natural del operador privado es elde ganar lo máximo que pueda, el desarrollo del país queda a la deriva,sosteniendo la estructura económica en la cual nació y se desempeña. En el caso particular de nuestro país, esa estructura o modelo sigue siendo el del país agroexportador (cereales y carne) que viene de tiempos de Juan Manuel de Rosas en 1830, al que ahora se le agregó el de exportador de materia prima (oro y litio), cuyo resultado es un país deformado económicamente, hacinado demográficamente alrededor de los puertos de Bs.As. y Rosario y sin salida debido al crecimiento de la pobreza urbana. Creemos que no hace falta recalcar que, de no crearse otro modelo acorde a los nuevos tiempos de la globalización y el avance tecnológico, nuestro país no tiene ninguna chance de ser parte de la economía mundial del futuro.

Obviamente, la salida a esta situación demanda asumir que todavía somos un país en construcción, en vías de desarrollo y que, por lo tanto, no podemos darnos el lujo de intentar aplicar teorías funcionales en los países desarrollados, que descansan en gran parte en la iniciativa privada. Nos guste o no, el estado, por su función políticay por la jurisdicción nacional que le otorgan las leyes, es el único que puede aunar los esfuerzos de todas las fuerzas económicas en una dirección que asegure el progreso y el desarrollo armonioso de todo el país.

Por supuesto, en el logro de este objetivo la función de la empresa privada es esencial, pero su accionar en ciertas áreas como la energética debe asociarse a los planes que el estado diseñe. Ejemplos de esta exitosa colaboración sobran. No hace falta aquí recordar lo importante que fue la contribución de la empresa privada en los últimos 60 años en la construcción de todas las obras energéticas que se construyeron en el país. El Chocón, Salto Grande, Yaciretá, el sistema nacional interconectado en 500.000 Voltios del cual Catamarca se alimenta desde Recreo y muchos más, son ejemplos de esa exitosa colaboración. Pero, como decimos más arriba, eso ya es historia. Por lo tanto, si hoy por hoy sobre la mesa está la necesidad de recuperar la función del estado para que se recupere la dinámica que se perdió en los últimos 30 años, la forma de lograrlo es creando un modelo de desarrollo provincial, regional y naciona lalrededor del cual puedan converger todas las fuerzas sociales y políticas. Hoy esto no existe y así nos va.

Esto nos trae a colación la idea que hace un tiempo propusimos de construir un enlace de 500.000 voltios similar a la línea que pasa por Recreo, entre Salta, donde converge la línea que le llega desde Yaciretá y Lujan de Cuyo en Mendoza, siguiendo la trayectoria de la Ruta 40. Una obra de tal magnitud le daría otro futuro a todo el NOA, incluso Cuyo, porque lo haría parte de un anillo que lo interconectaría al sistema Centro, Litoral y a la Patagonia, concretamente, a Yaciretá, Salto Grande, Chocón, Central Atómica Rio Tercero, Atucha, etc. Hoy por hoy, la conexión de Catamarca a Recreo, por ser radial, es muy vulnerable y peor aún en el interior. Ser parte de un anillo aumentaría la confiabilidad del servicio eléctrico casi al 100%, porque tendría 3 alternativas para alimentarse en vez de una desde Recreo. Demás esta decir que tal disponibilidad energética abriría otras posibilidades para pensar la minería desde otro punto de vista, hoy limitado en la práctica a la provisión de materia prima. Ni hablar si se concretara el Corredor Bioceánico hacia el Pacífico.

Estas son algunas de las opciones que tenemos hacia el futuro. La otra es sumergirnos en la realidad social que alimenta Edesur. La sociedad decide.

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