El ministro de Economía, Luis Caputo, encabeza una serie de gestiones críticas en Washington durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, con el objetivo de asegurar financiamiento internacional y aliviar el calendario de vencimientos de deuda. La estrategia principal del Gobierno se centra en obtener una garantía del Banco Mundial por hasta US$ 2.000 millones, una herramienta financiera diseñada para reducir el costo del crédito y mejorar las condiciones para la llegada de inversiones privadas a la Argentina.
El Banco Mundial confirmó que gestiona una garantía de US$2000 millones para ayudar a la Argentina a cubrir vencimientos de deuda
La operación, ligada a la segunda revisión del programa con el FMI, apunta a bajar el costo de financiamiento y aún requiere aval de los directorios.
La propuesta en negociación contempla un crédito a seis años de plazo con tres de gracia, respaldado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones. Según trascendidos, la tasa de interés se ubicaría en torno al 5%, una cifra significativamente menor a la que el país obtendría hoy en los mercados voluntarios, dado que el riesgo país aún se mantiene por encima de los 500 puntos básicos. El Banco Mundial subrayó que este apoyo busca reafirmar el proceso de reformas que lleva adelante la gestión argentina, aunque la aprobación final depende del visto bueno de su directorio ejecutivo.
Acuerdo técnico con el FMI y próximos pasos
En paralelo, el FMI confirmó que se alcanzó un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa vigente. Este avance permitiría al país acceder a un desembolso de aproximadamente US$ 1.000 millones, una vez que el directorio del organismo (board) ratifique el cumplimiento de las metas y se completen las medidas pendientes.
La combinación de la garantía del Banco Mundial y el avance con el Fondo Monetario resulta clave para la administración de Caputo, que busca recuperar la confianza de los mercados internacionales. No obstante, analistas advierten que la incertidumbre persistirá hasta que las aprobaciones formales se concreten, definiendo así el calendario preciso de los desembolsos y las tasas definitivas que enfrentará el Tesoro Nacional.