“Es muy difícil, como saben todos, ha aumentado la pobreza y la indigencia en nuestra provincia, lo que lleva a que incluso trabajadores con un trabajo estable tengan que acudir a los comedores y merenderos porque realmente no llegan a cubrir las cuatro comidas diarias para sus hijos”. Alejandra Figueroa, del merendero “Teresa vive” que acude a las personas de los barrios Villa Eumelia y Eva Perón, pidió que desde el Ministerio de Desarrollo Social no demoren las partidas de mercadería, y que estas se incrementen.
"Desde Desarrollo Social nos dicen que no están las licitaciones, pero el hambre no espera"
En diálogo con “Mañana Central” (Radio Ancasti 98.5 – lunes a viernes de 7 a 10) y a pocas horas de conocerse los indicadores que afirman que 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes son pobres en la Argentina, Figueroa reclamó que “hace varias semanas que tendríamos que haber recibido la partida de Desarrollo Social, y hasta el momento no ha llegado. Lo que es un indicador importante para nosotros, porque no tenemos cómo cubrir las necesidades que tiene un comedor para brindarle la merienda a los chicos que van todos los días. En algunos casos esa tasa de mate cocido o de leche es la última comida del día”. Reclamó que “al no tener nosotros las partidas que el Ministerio nos tiene que dar se nos complica mucho”.
La mujer renegó que “Mascheroni (Gonzalo, el ministro) debería ser el nexo directo”, y dijo que es muy duro para ellos tener una respuesta negativa para con las personas que acuden por una comida.
“Lo que nos contestan desde el Ministerio es que siempre hay un problema, que las licitaciones, que no hay presupuesto… y el hambre no espera. Ellos te dicen que hay que esperar y tenerles paciencia, pero la realidad es que el hambre no espera. Van a buscar el mate cocido y vos no le podes decir ‘no está la licitación’. Es muy difícil para nosotros los que trabajaron en merenderos y comedores, porque somos los que vemos la necesidad día a día, quienes conocemos a las familias, que muchas veces son muy numerosas, y tener que decirle a la mamá, al papá o al niño sobre todo que no les podemos dar porque no hay, es muy difícil para nosotros”, lamentó.
“Son familias enteras que acuden a nosotros para que les podamos brindar algo, y que el Gobierno nos diga que tenemos que esperar una licitación es tremendo. Nos dan mercadería cada 15 días, y no llegamos porque alcanza para 4”. Figueroa relató que muchas veces deben sustentar de sus bolsillos y que les resulta complejo pedirles ayuda a los padres de los niños y adolescentes que acuden al merendero.
“La inflación sube, los sueldos no, y es un tema pedirles a los padres un kilo de azúcar, por ejemplo. El Gobernador dijo que va a haber aumento para los merenderos, pero hace quince días que no recibimos nada. Habla de una mejora en la provincia, pero si recorremos los barrios populares, se pueden dar cuenta que no es así. Son más de 800 comedores, más merenderos, y se van a seguir abriendo por una cuestión de necesidad”.
En el merendero “Teresa vive” no alcanzan los utensilios y tampoco hay un techo. “Esto va a empeorar en julio y agosto cuando sea pleno invierno, ¿de qué manera vamos a poder ayudar a esos niños y adolescentes si no nos incluyen?”, preguntó.