Compañero de celda de Nahuel Gallo dijo que lo vio "bien de salud"
Yaacob Harary, uno de los presos liberados en Venezuela, relató a su familia las condiciones de detención y dio detalles sobre el gendarme catamarqueño.
Yaacob Eliahu Harary, el argentino-israelí que permaneció detenido durante 490 días en Venezuela y fue liberado esta semana, aseguró haber visto en buen estado de salud al gendarme catamarqueño Nahuel Agustín Gallo, quien continúa privado de su libertad en la cárcel de El Rodeo I, bajo el régimen chavista.
Harary, de 72 años, compartió el lugar de detención con distintos presos políticos extranjeros y venezolanos. Según relató a su hijastra, durante su encierro pudo observar que Gallo se encontraba físicamente estable y que incluso tenía permitido realizar actividad física un día a la semana, cuando salía a correr a la cancha de básquet del penal.
El testimonio del hombre, difundido por el diario Clarín tras su liberación, volvió a poner el foco en las duras condiciones de detención en El Rodeo I, la misma prisión donde permanece alojado el gendarme catamarqueño detenido desde diciembre de 2024.
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Yaacob Eliahu Harary.
De acuerdo al relato de Harary, los presos eran sometidos a maltratos constantes, vejámenes y prácticas humillantes, con un trato especialmente cruel hacia los detenidos venezolanos. Además, denunció que los guardias distribuían medicamentos psiquiátricos sin prescripción médica, utilizados como sedantes para mantener a los internos bajo control.
El exdetenido también indicó que en el penal se obligaba a los presos a escuchar programas oficiales del régimen, como los conducidos por Diosdado Cabello, a través de parlantes instalados en el establecimiento, además de emisiones y contenidos propagandísticos del gobierno de Nicolás Maduro.
Harary fue detenido en septiembre de 2024 por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), acusado de conspirar contra el Estado venezolano. Pasó más de 15 meses incomunicado y fue liberado junto a otros 33 presos políticos.
Su testimonio se suma al de otros exdetenidos que compartieron cautiverio con Nahuel Gallo y que, si bien señalaron que el gendarme se encuentra con vida y sin afecciones visibles, advirtieron sobre el grave impacto psicológico del encierro y las condiciones extremas de reclusión.