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Femicidio en Córdoba

Caso Agostina Vega: para Brizuela, al feminismo solo le interesa "justificar sus curros con el Estado"

El diputado nacional aseguró que los movimientos feministas "buscan más presencia del Estado, colgadas de la tragedia en Córdoba" por el crimen de Agostina Vega.

2 de junio de 2026 - 11:23

El diputado nacional Adrián Brizuela (LLA) apuntó contra “el femibolchevismo” por el tratamiento del caso de Agostina Vega, la joven de 14 años que fue asesinada en Córdoba, y aseguró que a los movimientos feministas “no les interesa ni Agostina ni la violencia contra la mujer”: “Lo que están pidiendo no es ni más ni menos que más ‘presencia del Estado’, más fondos para sus capacitaciones, cursos y cargos”.

Para el referente libertario, “mientras se sigan analizando crímenes aberrantes desde la perspectiva de la violencia de género se seguirán repitiendo casos espeluznantes como los que hoy nos movilizan y conmueven”. “Mientras existan militantes del feminismo radical que ancladas en la seudo teoría del patriarcado sigan sosteniendo que un femicida no es un enfermo mental, un depravado, sino ‘un hijo sano del patriarcado’, o sea el producto de una cultura, seguiremos sembrando el odio, el miedo y el resentimiento del cual se nutre el femibolchevismo. Sostener semejante estupidez implica por un lado que como todo hombre es producto del mismo sistema, todos somos potenciales Barreliers”, opinó.

Según Brizuela, esta teoría constituye “un delirio teórico del feminismo hembrista” que “justifica y busca imponer por la fuerza la deconstrucción del macho violento patriarcal y obviamente capitalista”. “Según las iluminadas del feminismo odia hombres, a Barrelier le faltó más deconstrucción, más Ley Micaela, más educación en ‘nuevas masculinidades’. Lo que están pidiendo ahora, colgadas de la tragedia en Córdoba, no es ni más ni menos que más ‘presencia del Estado’, que traducido significa más fondos para sus capacitaciones, cursos y cargos que cumplen ‘una función tan trascendental para la sociedad’. Lo cierto es que tuvieron todo eso: desde billones de presupuesto, ministerios, secretarías, direcciones y hasta un presidente que hablaba en inclusivo mientras molía a palos a su mujer”, expresó.

En esta línea, aseguró que a los movimientos feministas “no les interesa ni Agostina ni la violencia contra la mujer”. “De hecho, durante todo el mandato de Alberto Fernández y con un presupuesto gigantesco, los femicidios y la violencia no pararon de crecer. Bajaron ahora, precisamente sin ministerio. ¿Cómo les puede interesar que baje el número de víctimas si su sustento y la supervivencia del feminismo de izquierda y sus curros depende de que puedan justificar su tan necesaria intervención social?”, se preguntó.

Para Brizuela, las preguntas que deberíamos hacernos como sociedad son: “¿Qué hacía una nena de 14 años tomando un remis a las 11 de la noche sola? ¿Por qué la madre le pasa el contacto de su ex pareja, recién comienza a preguntarle a él por su hija a la 1 de la madrugada y hace la denuncia a las 8? Sin lugar a dudas estamos en etapas muy tempranas de la investigación, pero hay aspectos claros del desamparo total en el que se encontraba la niña”, opinó.

“Una familia desmembrada, un padre ausente (no sabemos si por decisión propia o impedimento), una niña que hacía tres semanas no iba a la escuela, una niña que evidentemente estaba inserta en reuniones y contextos de adultos donde existía consumo problemático de sustancias, de abandono. El caso me recuerda al contexto familiar y social de las tres jóvenes del conurbano que corrieron la misma suerte, en aquel caso no en manos de un psicópata como Barrelier, sino en manos de las bandas narcos”, dijo, en alusión al triple femicidio de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez, cometido en septiembre de 2025 en Florencio Varela.

“Es hora de hablar de salud mental, de consumo problemático, de narcotráfico, de destrucción de la familia, sus valores y las figuras de autoridad, de una escuela que ya no contiene y que no puede reemplazar el rol de la familia y dentro de ella el rol central de los padres. Mientras tanto las chiques siguen hablando de patriarcado, deconstrucción, nuevas masculinidades y violencia simbólica”, ironizó.

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