Luego de un extenso derrotero político y judicial con la estructura nacional, la senadora nacional Carolina Moisés, que preside el bloque Convicción Federal, se quedó con el sello del Partido Jusiticialista de Jujuy.
La Junta Electoral provincial decidió rechazar la postulación del sector opositor, vinculada al kirchnerismo, por presuntas irregularidades en su lista.
Luego de un extenso derrotero político y judicial con la estructura nacional, la senadora nacional Carolina Moisés, que preside el bloque Convicción Federal, se quedó con el sello del Partido Jusiticialista de Jujuy.
Finalmente, la Junta Electoral jujeña rechazó la lista "Celeste y Blanca" y oficializó únicamente a "Generación Valiente", conducida bajo el ala de la legisladora. Las elecciones internas estaban previstas para el 30 de agosto, pero la definición todavía podría cambiar porque el sector de Rubén Rivarola apeló la resolución y pidió suspender el cronograma electoral.
Entre sus argumentos, Rivarola sostiene que cumplió con el plazo de 12 horas otorgado por la Justicia para corregir las observaciones realizadas sobre la nómina y cuestiona que el órgano partidario haya aplicado un criterio diferente al utilizado con “Generación Valiente”.
A lo largo de los últimos años, el peronismo jujeño atravesó una profunda disputa por su conducción. Desde 2024, Moisés venía reclamando una renovación de la conducción partidaria y cuestionando a los dirigentes que habían manejado el PJ durante los últimos años, al sostener que el partido había quedado “en manos de los mismos de siempre”.
De cara a marzo de 2025, mientras volvía a reclamar que se realizara una interna, aseguró que había sectores que “no se animaron a competir” y defendió a “Generación Valiente” como una expresión de la militancia peronista. Su objetivo, según planteó entonces, era construir una propuesta política con miras a las elecciones de 2027. Finalmente, la Junta Electoral rechazó la lista de Rivarola, que contaba con respaldo del kirchnerismo a nivel nacional, ya que el órgano señaló una serie de observaciones y dictaminó un plazo de 12 horas para corregirlas. Sin embargo, el órgano determinó que las modificaciones finales (más de 300) excedían lo que podía considerarse una simple subsanación de errores.
La senadora se distanció hace tiempo de La Cámpora y del sector que responde a Máximo Kirchner. A principios de este año, incluso apuntó directamente contra Cristina Kirchner: “Ella es parte del problema”, afirmó. A contramano de esa lógica, había anticipado que no iba a aceptar el disciplinamiento de ningún sector: "Yo no le tengo miedo a La Cámpora, a mí no me domina el pensamiento único de nadie”.
Y había agregado una definición que hoy adquiere relevancia: “Me voy a terminar quedando con el PJ de Jujuy, porque lo que hicieron está mal jurídicamente”.