Carniceros advierten una fuerte caída en las ventas pese a la baja de precios
Pablo Quiroga, propietario de carnicería La Primera, aseguró que el consumo está “prácticamente muerto”, con caída marcada en ventas, incluso tras reducciones de hasta $2.000 por kilo.
El consumo de carne atraviesa uno de sus momentos más críticos, según advirtió Pablo Quiroga, propietario de la carnicería La Primera, durante una entrevista en el programa Mañana Central. Aunque los precios de la hacienda se mantienen estables e incluso muestran una leve tendencia a la baja, la falta de demanda golpea con fuerza al sector.
“Con respecto al precio de la hacienda, está sostenido desde hace dos semanas, con una leve tendencia a la baja. Nosotros hemos tenido una merma del 5% en nuestros carteles y bajamos un poco los precios, pero las ventas están caídas, están muertas, no se trabaja prácticamente nada”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que el principal problema no es el valor de la carne, sino la falta de consumo. “No hay consumo. El consumo de carne ha caído tremendamente por persona y eso se ve reflejado ahora más que nunca”, explicó.
Quiroga detalló que en su comercio se aplicaron rebajas de entre $1.000 y $2.000 por kilo en distintos cortes para intentar sostener las ventas. “El asado estaba en $22.900 y ahora está en $20.000. Lo mismo el vacío, la tapa de asado y el matambre. Las costillas bajaron de $21.000 a $20.000. El blando especial también pasó de $22.900 a $20.000, y la picada especial de $12.900 a $11.900”, enumeró. Sin embargo, señaló que estas bajas no alcanzan para reactivar el mercado. “Siempre tratamos de buscar un equilibrio para beneficiar al cliente, pero no alcanza, no hay movimiento”, insistió.
Respecto al comportamiento de los precios, explicó que las condiciones climáticas también influyen en la oferta. “Ha llovido mucho en provincias como Santiago, Tucumán, Salta y parte de Córdoba, lo que dificulta sacar la hacienda de los campos. Además, hay buena pastura y algunos productores retienen animales. Eso hace que no termine de bajar la espuma en los precios”, indicó. Aun así, reiteró que el factor determinante es la caída del consumo. “Lo que marca todo esto es el poco consumo. Incluso desde frigoríficos nos dicen que no están vendiendo nada y hay cierres a nivel nacional”, alertó.
Otro aspecto clave que afecta al sector es el financiamiento. Según Quiroga, las ventas con tarjeta, que venían sosteniendo el consumo, comenzaron a caer porque los clientes ya no tienen margen. “Las tarjetas están reventadas. La gente llega a la caja y le sale saldo insuficiente. Eso te da la pauta de que ya no se puede financiar más”, explicó.
A este escenario se suma el fuerte impacto de las tarifas de servicios, especialmente la energía eléctrica. “Una factura promedio en un hogar está entre $250.000 y $300.000, y para los comerciantes es una locura. A nosotros nos llegaron boletas de casi $2 millones y nos advirtieron que viene una suba grande, seguro de $3 o $4 millones”, aseguró.
El comerciante sostuvo que el incremento en los costos fijos reduce drásticamente el dinero disponible para el consumo. “Un sueldo promedio de $800.000 o $900.000 se va en pagar energía, agua, gas e internet. No queda nada para gastar”, lamentó.
Finalmente, consideró que la situación requiere medidas urgentes. “El bolsillo es lo más sensible que tiene la gente. Si no alcanza la plata, en algún momento esto va a explotar. La provincia debería tomar medidas porque estos costos son imposibles y terminan impactando en los precios y en el consumo”, sentenció.