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Alerta por la actividad comercial

CAME: las ventas minoristas pyme acumulan 13 meses en caída

Los comercios sufren por la suba de tarifas y alquileres. Advierten que la venta online no alcanza para compensar la merma en los locales físicos.

14 de junio de 2026 - 09:26

Las ventas minoristas pyme acumulan 13 meses consecutivos de caída interanual y el panorama para el comercio sigue siendo preocupante. Así lo señaló Salvador Femenia, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), quien atribuyó la situación a la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las familias, la presión impositiva y la falta de recuperación del mercado interno.

Femenia explicó que el Mundial de fútbol que se disputa por estos días difícilmente pueda convertirse en un motor para el consumo. “Puede haber alguna mayor demanda de bebidas, picadas, camisetas o televisores, pero no creemos que genere un cambio significativo”, sostuvo. Según el dirigente empresarial, el deterioro actual se produjo luego de un período de recuperación que se extendió entre septiembre de 2024 y abril de 2025. “Ya desde abril se veía una desaceleración y después apareció un clima preelectoral con presión sobre el dólar, aumento de tasas de interés y límites a las paritarias. Todo eso generó un combo que frenó el consumo en seco”, afirmó.

Los números reflejan esa tendencia. Tras una caída acumulada del 10 por ciento en 2024, las ventas crecieron apenas un 2,5 por ciento durante 2025 y en los primeros cinco meses de 2026 volvieron a retroceder un 3,1 por ciento. La medición de CAME releva el comportamiento de los comercios pymes de cercanía en los 24 distritos del país e incluye rubros como alimentos y bebidas, farmacia, perfumería, ferretería, materiales para la construcción, textiles, indumentaria, calzado, marroquinería y bazares.

Uno de los datos que más preocupa es la caída en las ventas de alimentos. Para Femenia, el fenómeno está directamente vinculado a la pérdida de ingresos de los hogares. “La gente no llega a fin de mes. Hay una búsqueda permanente de precios más bajos, de segundas y terceras marcas. Se terminó el cliente que compraba siempre en el mismo lugar. Ahora busca, compara y muchas veces directamente deja de comprar”, señaló.

El dirigente también destacó que algunos consumidores regresaron a los comercios barriales porque encuentran una oferta más flexible que en las grandes cadenas. “Los negocios de cercanía suelen trabajar con productos de pymes que no son marcas conocidas pero tienen buena calidad y precios más accesibles”, explicó.

Salarios, deuda y presión fiscal

Al analizar las causas de la crisis, Femenia enumeró varios factores. Entre ellos mencionó la caída del salario real, el encarecimiento del crédito, el aumento de tarifas y el fuerte endeudamiento de las familias. “Hoy encontramos un sector privado de clase media trabajadora muy endeudado. Hay niveles importantes de morosidad en tarjetas de crédito, billeteras virtuales y préstamos personales. Eso limita cualquier posibilidad de recuperación del consumo”, afirmó.

También cuestionó el peso de los tributos provinciales y municipales sobre la actividad comercial. “Con márgenes mucho más bajos que años atrás, impuestos como Ingresos Brutos y las tasas municipales se volvieron muy gravosos. Hay que avanzar hacia un consenso fiscal y una reforma tributaria profunda”, reclamó.

El comercio electrónico no compensa la caída

Femenia rechazó además la idea de que la retracción de las ventas físicas esté siendo compensada por el crecimiento del comercio electrónico, una explicación que suele utilizar el Gobierno para relativizar los datos negativos del sector. “En nuestras mediciones ya incorporamos las ventas online realizadas por los mismos comercios que relevamos. Crecen alrededor de un 15 por ciento respecto del año pasado, pero no alcanzan para compensar la caída del comercio físico”, sostuvo.

También reconoció que existe un importante nivel de informalidad en distintos rubros, aunque aclaró que ese fenómeno no alcanza para explicar por sí solo la magnitud de la caída. “Hay más venta informal y contrabando en algunos sectores, pero aun considerando eso sigue habiendo una merma del poder adquisitivo que impacta directamente sobre el consumo”, indicó.

Otro de los problemas que enfrentan los comerciantes es la reducción de los márgenes de rentabilidad. “La baja de la inflación terminó con la posibilidad de cubrirse mediante aumentos de precios. Hoy los costos siguen subiendo por tarifas, alquileres y otros gastos estructurales, pero el comerciante no puede trasladarlos porque la demanda no convalida nuevos aumentos”, explicó.

Según Femenia, el resultado es una creciente compresión de los márgenes que pone en riesgo la sustentabilidad de miles de negocios. Respecto de las perspectivas para el resto del año, señaló que las expectativas están divididas. De acuerdo con las encuestas de CAME, cerca del 48 % los comerciantes cree que la situación se mantendrá igual, un 36 % espera una mejora y menos del 20 % prevé un empeoramiento.

“Si la inflación sigue bajando es una buena noticia, pero para reactivar el consumo tiene que mejorar el salario real. Sin eso, va a ser muy difícil que el comercio vuelva a crecer”, advirtió. “Es un escenario muy complejo que todavía no muestra señales claras de recuperación”, concluyó.

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