lunes 27 de junio de 2022

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A 40 años del conflicto bélico

"Argentina no es una amenaza", el reclamo de Cafiero por los ejercicios militares en Malvinas

El canciller Santiago Cafiero volvió a criticar la negativa del Reino Unido a dialogar sobre la soberanía de las islas.

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2 de abril de 2022 - 11:50

En el 40º aniversario de la Guerra de Malvinas, el canciller Santiago Cafiero publicó una columna en el diario inglés The Guardian, en el que cuestionó los ejercicios militares que se desarrollan en las islas. “La Argentina no es una amenaza”, sostuvo el funcionario y mostró su disgusto una vez más por la negativa del Reino Unido a dialogar sobre la soberanía del territorio.

“El aniversario del conflicto en el Atlántico Sur nos llama a rendir homenaje y honrar la memoria de los soldados argentinos y británicos caídos que perdieron sus vidas allí. Asimismo, debería servir de invitación para reflexionar sobre la razón por la cual, transcurridos 40 años del cese de las hostilidades, Argentina y el Reino Unido no han podido retomar el diálogo de fondo para resolver la disputa de soberanía respecto de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, a pesar del llamamiento de la comunidad internacional a través de las resoluciones de las Naciones Unidas”, empieza el texto publicado este sábado.

Luego, el funcionario de Alberto Fernández hace un repaso histórico en el que recuerda que antes de la guerra, por un período de 16 años iniciado en 1965, existió un proceso de negociación bilateral entre la Argentina y el Reino Unido de conformidad con lo establecido por las Naciones Unidas. “En ese tiempo, se exploraron diversas alternativas concretas para ayudar a resolver la disputa entre nuestros países, tomando en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas”, plantea.

Argumenta que el resultado de la guerra de 1982 no resolvió la disputa de fondo y se apoya en la resolución 37/9 adoptada por la ONU ese mismo año, cuando la organización instó a la Argentina y al Reino Unido a “reasumir negociaciones” para resolver el problema de manera pacífica. “Tanto el Reino Unido como la Argentina constituimos democracias vigorosas, con importantes economías (de hecho, ambos países son miembros del G20). Colaboramos en cuestiones fundamentales de la agenda internacional, tales como la pandemia y la protección de los derechos humanos y, sobre todo, compartimos valores fundamentales y la visión de un orden mundial basado en reglas. Sin embargo, en la agenda del Atlántico Sur, nos comportamos como si el conflicto hubiera sido ayer”, sigue Cafiero para luego referirse a las prácticas militares que las fuerzas británicas desarrollan en las islas.

“La Argentina no constituye una amenaza para ningún país (...) A pesar de ello, el Reino Unido mantiene una importante base militar en el Atlántico Sur y lleva adelante ejercicios militares de manera periódica en el área en disputa y aplica restricciones a la venta de materiales bélicos de uso dual a la Argentina”, contrasta y agrega: “El Reino Unido reserva la imposición de restricciones de esta naturaleza para países responsables de graves violaciones de los Derechos Humanos. Por lo tanto, resulta incomprensible que se brinde tal tratamiento a nuestro país, que cuenta con 40 años ininterrumpidos de democracia”.

Cafiero insiste en que "las Naciones Unidas llaman a resolver la disputa de soberanía por medios pacíficos, como modo de poner fin a esta situación colonial”, y remite a las declaraciones en esa línea de otros foros internacionales como la Organización de los Estados Americanos, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Cumbre Iberoamericana y el MERCOSUR.

“Sin embargo, la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes continúa pendiente de resolución. Fingir que no existe o que no genera obstáculos en nuestra relación bilateral es ingenuo. Ningún gobierno argentino abandonará nuestro reclamo de soberanía, lo cual no nos impide avanzar en áreas de interés común, pero debemos saber que, sin un diálogo franco y constructivo sobre el Atlántico Sur, nuestra relación no podrá alcanzar su máximo potencial”, concluyó.

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