La vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, recibió ayer el alta médica tras haber sido sometida a una histerectomía el pasado jueves en el Sanatorio Otamendi.
Cristina Kirchner recibió el alta médica tras la histerectomía
Poco antes de las 11, la titular del Senado Nacional abandonó el reconocido centro médico del barrio porteño de Recoleta y se trasladó hasta su departamento ubicado en la esquina de Juncal y Uruguay.
El alta médica de la exmandataria se conoció al verla salir del Sanatorio Otamendi en el auto manejado por su custodia, pero hasta el momento no se brindó un nuevo parte médico para dar cuenta de esa novedad en su estado de salud.
Tras someterse a una histerectomía, una operación en la que le extirparon los órganos reproductivos, Cristina Fernández de Kirchner tuvo una recuperación favorable en todo momento y no sufrió contratiempos médicos, según se informó en los partes firmados por la directora de la clínica porteña, Marisa Lanfranconi.
Luego del alta, la exmandataria publicó un mensaje en sus redes sociales para destacar la atención que le brindaron durante su internación.
"Quiero agradecer a todo el cuerpo médico, enfermeras, enfermeros y a todo el personal auxiliar del Sanatorio Otamendi, que nos atendieron con tanto profesionalismo y afecto. ¡Muchas gracias!".
Y agregó: "Esta escarapela divina la tejió para mí Norita, que siempre me cuidó con mucho cariño. Gracias también a ella".
La enfermera en cuestión tiene un especial vínculo con la familia Kirchner, ya que también había atendido a la hija menor de la vicepresidenta, Florencia, tanto cuando dio a luz a Helena Vaca Narvaja en agosto de 2015, como cuando estuvo internada recientemente por una infección urinaria.
El último informe, difundido el pasado viernes, daba cuenta de "una buena evolución clínica" en el primer día de posoperatorio.
"Se mantienen los controles de rutina post quirúrgicos", agregaba el escueto parte médico.
Intervención
Fuentes médicas con acceso a la intervención señalaron que la vicepresidenta tenía un pólipo de endometrio, con un engrosamiento del endometrio y un sangrado interno.
Por otra parte, consignaron que fue la propia exmandataria quien pidió que no solo le quitaran el pólipo, sino que le extirparan todos los órganos posiblemente afectados: útero, trompas y ovarios, basada en el antecedente de su madre, quien tuvo un sarcoma de útero.
La madre de Cristina Fernández de Kirchner, Ofelia Wilhelm, se sometió en 2014 a la misma operación en el mismo sanatorio de la ciudad de Buenos Aires. En octubre pasado, la vicepresidenta ingresó al Otamendi para realizarse un chequeo general, como “cualquier persona normal”, según aseguraron fuentes de su entorno.
La vicepresidenta continuará con su recuperación en su departamento de Juncal y Uruguay y, como la operación coincidió con el tramo final de la campaña electoral del Frente de Todos de cara a las elecciones generales del 14 de noviembre, se desprende que la exmandataria no sería parte activa de los últimos días de actividad proselitista. El oficialismo trasladó un acto que se iba a concretar ayer para el próximo jueves con la intención de que la expresidenta pueda ser parte de él.
Antecedentes médicos
Como antecedentes de la cirugía del jueves pasado, se destaca el procedimiento al que Cristina Fernández de Kirchner se sometió en 2012, poco después del comienzo de su segunda presidencia, cuando en el Hospital Austral de Pilar se le extirpó la glándula tiroidea. La operación, que llevó más de tres horas y medias, fue en enero de ese año y tuvo a la entonces presidenta tres días hospitalizada.
Un año después, en 2013, fue internada en la Fundación Favaloro y operada por un hematoma subdural que se le detectó tras sentir un hormigueo en el brazo izquierdo. El resultado de aquella intervención fue exitoso y no volvió a tener problemas.
En 2014 volvió al Austral por un problema de inflamación en la articulación de la cadera.