El diputado Víctor Luna (Bloque UCR) se pronunció sobre la necesidad e importancia de proteger el patrimonio histórico y cultural de la provincia. La preocupación planteada es por el estado de abandono en el que se encuentran la Iglesia Jesuítica de Ancastillo, situada en el departamento Ancasti y la histórica capilla de Santa Rosa de Lima, ubicada en Valle Viejo.
Una de las propuestas es que se restaure, conserve y potencie como parte de la oferta turística. En ese sentido se pronunciaron el diputado Víctor Luna y el senador por Ancasti, Ariel Cordero.
“Es necesario que el Estado acelere y asuma la responsabilidad que le compete en la ejecución de un plan para la recuperación y conservación del patrimonio con valor histórico y cultural e integrarlo a las políticas de promoción turística”, opinó Luna, autor del proyecto de ley presentado en 2004 y promulgado en 2005, declarando patrimonio histórico provincial a la Iglesia de Ancastillo. Más tarde, en 2009, haría lo propio con la de Ramblones.
Mencionó que “las tres iglesias más antiguas de Catamarca son las de Ancastillo, Anjuli y Ramblones, declaradas monumentos históricos a través de proyectos que he presentado durante mi mandato como senador”.
“Otro edificio que está muy descuidado –reveló Luna-, es el Oratorio del Niño Jesús, en Villa Dolores, Valle Viejo, que perteneció a la familia Acuña y en ese tiempo se lo denominaba Oratorio de los Polcos; construido a fines del siglo XVII fue declarado monumento histórico provincial en 1996. Tiene filtraciones que está arruinando seriamente su estructura”.
Abogó para que “la desidia o el desinterés no condene al olvido, el deterioro y la desaparición de monumentos o piezas arquitectónicas que representan parte de nuestra historia”.
Enfatizó que “eliminar testimonios ancestrales no solamente constituiría un atentado al legado histórico, negándole esta referencia directa a las nuevas generaciones para abrevar y conocer parte del pasado, sino que se estaría desperdiciando la posibilidad presente de generar el diseño estratégico de un programa de turismo religioso en el caso de las iglesias jesuíticas, en un proyecto abarcativo y complementario a las bellezas naturales y paisajísticas de la región”.
Postuló que “rescatar y conservar el patrimonio histórico debe ser política de Estado”.
Luna, propuso e crear “un atractivo polo turístico si se incluye El Suncho, donde falleció Fray Mamerto Esquiú.n