El ex jefe de Operaciones Especiales de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Alan Ruiz, fue detenido en Merlo, en su casa, por haber desplegado actividades de espionaje ilegal y almacenar datos sobre el Instituto Patria y el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, en Uruguay y Juncal, en Recoleta, durante un mes entero en 2018. También se lo acusa de haber organizado una segunda maniobra, cuando esas tareas irregulares de inteligencia fueron detectadas, para darles apariencia de legalidad a través de una causa judicial que estaba vinculada con seguridad de la Cumbre del G-20 y los Juegos Olímpicos de la juventud. Ruiz fue un hombre de confianza de la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y está imputado como quien daba las órdenes para todos esos operativos. Será indagado este lunes.
La detención de Ruiz, que también había sido agente de la Policía porteña antes de trabajar con Bullrich, fue ordenada por el juez de Lomas de Zamora Juan Pablo Augé, a pedido de los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, que tienen delegada la investigación. De concretarla se ocupó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). El ex agente se convirtió así en el primer detenido vinculado a las múltiples maniobras de espionaje que están saliendo a la luz y que, todo indicaría que fueron un sello de la gestión de Gustavo Arribas al frente de ese organismo.
Esta causa en particular se abrió por una denuncia de la actual interventora de la AFI, Cristina Caamaño, que en su desembarco en la central de espías detectó documentación y material que daba cuenta que desde el organismo de Inteligencia habían existido tareas de espionaje ilegal que se habían intentado blanquear, con posterioridad, a través de una suerte de engaño al otro juez de Lomas de Zamora, Federico Villena –que en este caso se excusó— insertando datos falsos en una causa que él tramitaba, vinculada con los eventos internacionales de aquel año (G-20 y Juegos Olímpicos).
Según allegados a la causa, Ruiz les había ordenado a un grupo de agentes vigilar el edificio del Instituto Patria y aquel donde vivía la vicepresidenta en Recoleta para obtener información sobre sus movimientos y en particular determinar si salían o entraban de allí bolsos, mochilas o cajas que pudieran llevar documentación o dinero. Los vehículos utilizados para eso están identificados y fueron un Volkswagen Voyage patente NNV 682 y un Renault Megane patente FSE 103. Por lo general había dos agentes a bordo que a diario le pasaban sus reportes a Ruiz. En la cuadra de la vivienda de la ex presidenta se sospecha que se colocó una cámara y que habría existido un intento de colocar otra en el departamento, lo que al parecer no se logró.