El presidente Alberto Fernández aseguró que la expropiación de Vicentin "es un remedio absolutamente excepcional" y no una regla, e insistió con que si le traen una mejor solución, "encantado la tomaría, porque no soy amigo de las expropiaciones".
Fernández: "No soy amigo de las expropiaciones"
Según el jefe de Estado, Vicentin "es una empresa en quiebra que tomó créditos a diestra y siniestra", acumulando deuda que los propios dueños admiten que "no están en condiciones de pagar". "El motivo por el cual no veo otra forma de hacerse cargo que no sea la expropiación es porque lo otro sería muy turbio. ¿Cómo hago yo para negociar la toma de cada organización de la empresa con empresarios que están muy cuestionados por la forma en que condujeron la empresa en los últimos tiempos?", se preguntó.
En declaraciones radiales, Fernández explicó que no se está expropiando una empresa "que era una maravilla" sino una "cuyos dueños dicen que no pueden hacer frente sus obligaciones", y que "le piden al Estado que invierta en la empresa porque ellos están quebrados".
No obstante, se mostró abierto a una "solución" alternativa en caso de que alguien encuentre esa fórmula superadora. De hecho, Fernández mencionó que propuso y está sobre la mesa la posibilidad de incorporar a empresarios privados y al Gobierno de Santa Fe al proyecto, si bien el proceso será conducido por el Estado a través de YPF Agro.
Fernández admitió que la situación de Vicentin "es un tema complejo", pero aclaró que intenta "desideologizarlo" y explicó que la medida se tomó por "pura racionalidad económica". "Para mí esto no es ni épico ni simbólico. Es una medida de racionalidad económica", enfatizó, y agregó que no quisiera ver que se repita la experiencia del 2001, cuando varias empresas argentinas pasaron "a manos multinacionales".
Moratoria
Por otra parte, anticipó que el Gobierno evalúa lanzar una moratoria impositiva "para todo el mundo", una vez que se levante la cuarentena dispuesta para intentar frenar el avance del coronavirus, y aseguró que después del aislamiento lanzará un programa económico. Por otra parte, el Presidente reconoció que hubo dificultades con la asistencia del Estado nacional en el marco de la emergencia sanitaria. "Hubo mucha gente que no aplicó, como por ejemplo con el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) porque el Estado no la tiene registrada. Eso demuestra la debilidad de la economía argentina, que tiene un nivel de funcionamiento informal altísimo", enfatizó.
Sobre el espionaje
Por otra parte, calificó como un "método perverso" al presunto espionaje ilegal durante la gestión de Mauricio Macri y agregó que no le resulta "lindo" ver que el Estado nacional "utiliza servicios de inteligencia para esas cosas". "Son demasiados los casos que se están viendo y son preocupantes", concluyó.n
"Atenderemos a acreedores"
Fernández garantizó que la Argentina presentará una nueva oferta de canje de deuda "que se acerque un poco más a los acreedores", e insistió con que el Gobierno busca evitar el default. "Con todas las dificultades, hicimos una oferta que no fue aceptada, pero sirvió para que los acreedores entiendan la gravedad de la situación. Por eso ahora tratamos de hacer una nueva oferta, demostrando nuestra buena fe de acordar", sostuvo.
"Estamos actuando con racionalidad económica. No puedo pensar en un default en un país que necesita crecer, porque el default nos priva del crecimiento. Estamos haciendo un enorme esfuerzo, tratando de hacer una oferta que atienda también el reclamo de los acreedores", dijo.
El presidente remarcó que el problema central "es que es una deuda que se tomó muy rápidamente y que se tiene que pagar en muy corto plazo". "No vamos a hacer un acuerdo que condicione a la Argentina a través de los años. La deuda nos ha quitado el sueño durante mucho tiempo, y ya no tengo más ganas de que nos quite el sueño", enfatizó.