en la Cámara de Diputados de la Nación

Impulsan nuevos homenajes a Fray Mamerto Esquiú

miércoles, 20 de mayo de 2020 · 13:54

La diputada Silvana Ginocchio presentó dos proyectos destinados a homenajear y enaltecer la figura de Fray Mamerto Esquiú: uno, para que se declare como “Sitio Histórico Nacional y patrimonio cultural” a El Suncho, el lugar donde murió el fraile en el departamento La Paz. Y el otro, para que se instituya en la Cámara el galardón Esquiú para las personas que se destaquen por su por sus acciones destinadas a mejorar la calidad de vida de sus semejantes y el respeto y la defensa de los valores democráticos y patrióticos.

Ambos proyectos fueron firmados también por Lucía Corpacci y Dante López Rodríguez, diputados catamarqueños del Frente de Todos.

La primera iniciativa es un proyecto de ley para declarar a El Suncho, en el departamento La Paz, como “Sitio Histórico Nacional y patrimonio cultural” al espacio en el que se encuentra actualmente un monumento en su honor y una ermita.  En otro artículo, también declara al paraje El Suncho, a 23 kilómetros de Recreo, como “Lugar en el que falleció Fray Mamerto Esquiú, orador de la Constitución”.

“Es menester velar por la conservación de aquellos lugares más relevantes de nuestro patrimonio histórico, cultural y religioso, significativos para nuestra historia e identidad como ciudadanos de provincia y de la nación (...), preservándolas para el presente y para las generaciones venideras”, escribió Ginocchio en los fundamentos.

Esquiú fue “el más ilustre de los hombres catamarqueños y cuya personalidad ha pasado a los dominios de la historia de la Patria”, según el historiador y sacerdote Antonio Larrouy y Manuel Soria. Su beatificación tuvo un importante avance al conocerse, el pasado 24 de abril, que la Comisión Médica convocada por el Vaticano aprobó por unanimidad el milagro obrado gracias a su intercesión.

Siglos atrás, “la posta de El Suncho”, tenía una ubicación estratégica en el camino desde La Rioja a Córdoba, convirtiéndola en un lugar de descanso y reaprovisionamiento a los viajeros que atravesaban la zona, haciéndose mayormente conocida por formar parte de la historia del último viaje de Fray Mamerto Esquiú. Según crónicas de la época, al retornar de un viaje desde La Rioja y de regreso a su sede episcopal en la ciudad de Córdoba, Esquiú -que tenía 51 años- llegó enfermo a la posta el 10 de enero de 1883, fue recostado en un humilde catre de tientos, en un rancho del lugar. Allí en la semidesértica estación, paso sus últimas horas de vida, convirtiéndose a partir de entonces en destino de peregrinaciones y veneración al noble franciscano.

Actualmente el sitio está en posesión de la Municipalidad de Recreo.

Galardón

Según el proyecto, el premio “Mención de Honor Fray Mamerto Esquiú”, será “en reconocimiento a aquellas personas físicas o jurídicas que se destaquen por su vocación, servicio, trayectoria y acciones de índole cultural, científico, humanístico, o comunicación, destinadas a mejorar la calidad de vida de sus semejantes, de instituciones o comunidades, o que pongan de manifiesto el respeto y defensa de los valores democráticos y patrióticos”.

Todos los diputados podrán proponer postulantes al galardón, que se entregará anualmente hasta a 24 personas o instituciones cuyos fundamentos evaluará una comisión. Se materializará mediante un Diploma y/o Medalla que expresará el reconocimiento de la Honorable Cámara de Diputados.

El acto central será en el Salón de Honor de la Cámara de Diputados, donde hay un retrato de Esquiú que se conserva como homenaje al Orador de la Constitución.

En 1853, Esquiú pronunció su célebre sermón “Laetamur De Gloria Vestra” que lo revela como un orador extraordinario, convirtiéndolo a partir de entonces en “el orador de la constitución”, con trascendencia histórica. Aquel sermón fue favorable a la jura de la Constitución, en momentos históricos en los que la Carta Magna tenía detractores en la provincia. Esquiú recordó la historia de desuniones y de guerras civiles argentinas, y se felicitó por la sanción de una Constitución que traería nuevamente la paz interna. Pero para que esa paz durara, era necesario que el texto de la Constitución quedara fijo e inmutable por un largo tiempo, que no fuera discutida por cada ciudadano, que no se le hiciera oposición por causas menores, y que el pueblo argentino se sometiera al poder de la ley: "Obedeced, señores, sin sumisión no hay ley; sin ley no hay patria, no hay verdadera libertad, existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra..."

Su muerte, acaecida en la Posta El Suncho, siendo obispo de Córdoba, conmocionó a todo el país y el gobierno le rindió honores como servidor de la patria, elogiando la prensa sus virtudes de sacerdote, patriota, orador y de obispo.

“Catamarca lo honra y reconoce, también la Nación y las demás provincias.  Fue un hombre de la iglesia, ejemplo de humidad, con virtudes cristianas y patrióticas, un ciudadano comprometido con su tiempo”, apuntó Ginocchio.

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