Las críticas que el intendente de Santa Rosa, Elpidio Guaraz, profirió contra la ministra de Salud Claudia Palladino, merecieron respuestas de distintos funcionarios y dirigentes políticos, que salieron a respaldar a la titular de la cartera sanitaria provincial.
Más apoyos para Palladino
En las últimas horas se sumaron dos, la del secretario de Medicina Preventiva y Promoción en Salud, Alejandro Severini, y la de Ricardo Pianetti, a través de escritos enviados a El Ancasti.
El texto de Severini es el siguiente:
“Me dirijo a Ud a los fines de expresar mi repudio por las expresiones agraviantes expresadas por el intendente Guaraz en las redes sociales a la ministra de Salud, Dra Claudia Palladino.
Lo que más sorprende es lo artero del descalificante ataque que pone en evidencia de quien viene.
Por ser integrante del Equipo de Trabajo que con tanta asertividad y dedicación dirige la compañera Claudia, no sólo poniéndose al frente de una gestión signada desde entrada por la epidemia del Dengue y ahora el Covid19, sino trabajando a destajo sin horarios ni días al lado nuestro como una compañera más de trabajo, desde el primer día. Resulta incomprensible que una vez más la ciudadanía tenga que ser testigo de este tipo de conductas. Por lo tanto creo que estas situaciones de violencia de género institucional deben tener consecuencias y las mismas deben partir desde las mismas estructuras gubernamentales para no naturalizar los exabruptos y las conductas cuasi demenciales que corroen los basamentos de la democracia. Desde la gestión del Ministerio de Salud, NUNCA hemos dejado de atender los cuestionamientos de cualquier índole, ya sean de las estructuras de la sociedad como de aquellas del orden de lo político, y en ese sentido estamos todos alineados ya que creemos que las discusiones deben darse en el marco del respeto y de la tolerancia y no desde las redes sociales.
En lo personal declaro mi total apoyo a la gestión de la Dra Palladino y el respeto a todo un equipo que trabaja sin descanso para llevar adelante las acciones que minimicen los efectos de la pandenia en nuestros comprovincianos. Hago, desde mi humilde posición, un llamado a la cordura y también a la firmeza para no dejar pasar por alto una situación que va de contramano con el nuevo paradigma de la perspectiva de género que se propicia desde el gobierno nacional y que desde el gobierno provincial se ha adherido”.
Pianetti, por su parte, expresó lo siguiente:
“La única verdad es la realidad. El origen de la frase la historia se la reserva a Aristóteles. La masividad del decir popular y el empoderamiento para defendernos de aquello que no es, sin dudas le pertenece al general Perón, quien hizo propias estas palabras y a las que el imaginario popular las posicionó como una verdad indiscutida que antepone la objetividad ante las distintas visiones que se pueden tener de un hecho. Según este antiguo axioma, más allá de las diferentes miradas sobre la realidad, los hechos concretos son los que valen.
En este sentido podemos decir que lo actuado por la Dra. Palladino al frente de la cartera de Salud, no necesita gestores ni mediadores que la defiendan, los indicadores nos posicionan cómo provincia en unos de los distritos que mejor adecuó las políticas públicas en pos de mitigar los impactos de la pandemia, estos hechos en términos comparativos son la mejor defensa de su gestión.
Tampoco se hace necesario establecer argumentos que destaquen lo poco serio de los dichos de algún intendente, pues de eso se hacen cargo sus propias palabras, la irresponsabilidad de pedir la renuncia de la funcionaria porque no le hace juego con los muebles, sin mayores explicaciones o confundiendo roles hablan del espíritu arbitrario y teñido de autoritarismo que caracterizan desde siempre el accionar de estos personajes.
Los tiempos que corren hacen suponer impunemente que quedarnos en casa es sinónimo de no tener memoria o que el distanciamiento social nos exime de involucrarnos en lo cotidiano y por ende hay quienes creen sentirse habilitados a poder mentir o decir antojadizamente que sólo está bien, aquello que les conviene, estas nuevas realidades minimizan el poder de las mayorías y sostienen un reduccionismo en el que desestabilizar resulta un gasto energético menor al que supone construir.
Intentar hacer política o pretender sacar réditos mezquinos en este contexto, solo nos promueve el más profundo repudio para aquellos cuyos intereses no están dados por el bien común, sino por distorsionar las verdades que nos atraviesan. Hoy el principal resguardo para contrarrestar estos avatares es que los ciudadanos aprendimos que la única verdad es la realidad”.