Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá acusaron a Irán de derribar con un misil tierra-aire de origen ruso el avión de Ukraine International Airlines que se estrelló en la nación persa en la madrugada del miércoles, en una secuela trágica de la última escalada en el histórico conflicto entre Washington y Teherán.
“Tenemos inteligencia de múltiples fuentes, incluidos nuestros aliados y nuestra propia inteligencia. La evidencia indica que el avión fue derribado por un misil tierra-aire iraní. Esto bien pudo haber sido involuntario”, indicó el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en una conferencia de prensa en Ottawa en la que exigió una investigación creíble y completa para confirmar las causas de la tragedia. “Los canadienses tienen preguntas y merecen respuestas”, agregó.
De las 176 víctimas fatales que viajaban en el vuelo PS752, que despegó de Teherán con rumbo a Kiev, Ucrania, 63 eran canadienses, y 138 se dirigían a Canadá. Funcionarios de inteligencia de Estados Unidos indicaron que tenían un “alto nivel de confianza” en que la causa del derribo del avión había sido el impacto de un misil ruso SA-15 disparado desde tierra. Irán, que mantiene bajo custodia la caja negra del vuelo, rechazó las acusaciones, a las que tildó de mentiras y rumores. El gobierno de Ucrania, que lanzó su propia investigación, ya había dicho antes de que se conociera la nueva información de inteligencia que una de las hipótesis de los investigadores era que el avión había sido derribado por un misil de origen ruso. Otras hipótesis eran un ataque terrorista, un choque con un dron o la explosión de un motor.
Trudeau dijo, que la evidencia sugería “muy claramente” la causa probable del derribo del avión -un misil-, aunque enfatizó una y otra vez la necesidad de una investigación completa y creíble, y optó por evitar asignar responsabilidades por la tragedia o llamarla un acto de guerra, al indicar que era demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas. La impactante revelación de las agencias de inteligencia sobre el vuelo ucraniano marcó un giro imprevisto en el conflicto que paralizó a Medio Oriente durante los últimos días por la última confrontación entre Washington y Teherán. Aunque las tensiones cedieron luego de que ambas naciones quedaron al borde de la guerra, el derribo del vuelo dejó un trágico saldo de víctimas civiles, y abrió un nuevo frente de conflicto entre Occidente y el régimen iraní.
El Boeing 737-800 intentó regresar antes de estrellarse al aeropuerto de Teherán, envuelto en llamas, en la madrugada del miércoles, luego que Irán bombardeara dos bases militares en Irak en represalia por el asesinato por parte de Estados Unidos del general Qassem Soilemani.n