Referentes del Frente de Todos negaron haberle pedido al FMI que no realice el desembolso pendiente de 5 mil millones de dólares ante las acusaciones que surgieron del Gobierno y remarcaron que "la responsabilidad" de mantener la estabilidad económica "está en manos" del presidente Mauricio Macri.
La reacción del frente que encabeza Alberto Fernández se dio en medio de una nueva jornada negra para los mercados en la Argentina por la que el Gobierno responsabiliza a la oposición, al deslizar que incurre en conductas que buscan desestabilizar. El primero en salir al cruce de las acusaciones fue el diputado Felipe Solá, que rechazó de plano la acusación del postulante a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, de que el kirchnerismo pidió al FMI suspender el último desembolso. "No hemos ido a Washington, ni a ningún lugar a decir que se dé o no se dé un préstamo", aseveró Solá y señaló que en todo caso, si el FMI decidiera otorgar dicho préstamo, debería "hacerlo de manera tal que el Gobierno no siga perdiendo reservas en perjuicio de los argentinos".
El propio Fernández salió a rechazar las versiones en un breve diálogo con la prensa, en el que desmintió que haya querido influenciar sobre la decisión del FMI de otorgar o no el desembolso de 5.40 millones de dólares antes de que culmine el mandato de Macri. "No hablé con el FMI del presente sino del futuro, porque yo no gobierno", dijo el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.
Por su parte, el coordinador de la campaña de Fernández, Nicolás Trotta, también rechazó las acusaciones del oficialismo y remarcó que "la responsabilidad" de mantener la estabilidad económica "está en manos" del jefe de Estado, ya que es "él quien toma las decisiones".