El 'tire y afloje' entre las empresas de transporte público de pasajeros y el Ministerio de Servicios Públicos mantiene a los usuarios en vilo, ya que crece el malhumor por las largas esperas y por las condiciones en las que se viaja arriba de los colectivos. Los pasajeros cuestionan que hay menor frecuencia, aunque desde el Gobierno lo desestiman y en el gremio lo atribuyen a una cuestión lógica por el período vacacional.
Usuarios reclaman por la demora en el transporte público
Hasta que esta semana se hizo efectivo el pago de los $12 millones que Servicios Públicos había comprometido para compensar la pérdida del subsidio al gasoil en febrero, los empresarios presionaron con la posibilidad de resentir el servicio, ya que sostenían que necesitaban esos recursos para cumplir con el pago de sueldos al personal.
Sin embargo, los usuarios aseguran que las medidas restrictivas se sienten a diario en el transporte público y denuncian demoras de hasta hora y media para esperar determinados colectivos.
Basta con ver las caras en las paradas del centro capitalino. En las calles Salta, Maipú y Chacabuco se repiten los mismos gestos, hartos de esperar por colectivos que en el mejor de los casos llegarán en veinte o treinta minutos.
Aunque en el Ministerio de Servicios Públicos explicaron que no hay tales demoras, los usuarios si sienten las consecuencias de lo que en diciembre habían sido las amenazas de los empresarios: circulan menos coches, los que tienen aire acondicionado no los encienden y los pasajeros viajan amontonados.
En UTA, reconocen que hay menor frecuencia en la circulación de los colectivos, pero la atribuyen al período de vacaciones. En este sentido, aseguraron que todavía hay choferes de receso y que el servicio se normalizará con el inicio de clases en marzo.
Días pasados, el titular de la UTA, Juan Vergara, advirtió que las empresas La Rubí y El Nene disminuyeron las frecuencias y dieron franco a parte de sus empleados; y que 25 de Agosto también redujo las frecuencias en algunos tramos de la jornada. Oficialmente, las empresas habían advertido que mermaría en un 40% la circulación.
Sin embargo, los usuarios habituales cuestionan que incluso con varios alumnos que comienzan a cursar el período recuperatorio, el servicio sigue siendo deficiente.
"De noche es prácticamente imposible viajar. La semana pasada esperamos durante una hora y media a que pase un 202", comentó una pareja a El Ancasti. Las historias se repiten. "Ayer viajé en un 201 abarrotado, en un momento el chofer comentó que nos íbamos a tener que acostumbrar a viajar así, porque había una decisión de no aumentar la frecuencia", relató otro usuario.
La principal preocupación de los pasajeros, al margen de la calidad del servicio y los coches en los que viajan, apunta a la frecuencia. Con la reducción, muchos aseguran que deben salir con mayor antelación para llegar a tiempo a sus trabajos u obligaciones.
Postura del Gobierno
En una conferencia de prensa el lunes pasado, el ministro de Servicios Públicos, Guillermo Dalla Lasta, y el secretario de Transporte, Guillermo Matterson, explicaron que a partir de ahora harán especial hincapié en la calidad del servicio: revisarán recorrido, tiempos de espera y atención al público.
"El transporte público de pasajeros es una concesión que da el Gobierno, es propiedad de todos los catamarqueños. Si alguna empresa no lo puede cumplir, deberán dejar esa concesión y nosotros se la daremos a alguien que cumpla con todas las normas", señalaron y anunciaron el lanzamiento de una línea de Whatsapp para que los usuarios manden fotos, videos, quejas y sugerencias respecto del servicio.
Conflicto
Choferes de distintas empresas expresaron su preocupación por demoras en los pagos. Según pudo conocer El Ancasti, el reclamo responde a que hasta el momento recibieron el 60% de los salarios y no hay una fecha determinada para el cobro del 40% restante. Con esto, no descartan iniciar algún tipo de medida de fuerza.