El empresario kirchnerista Sergio Szpolski, admitió ante la Justicia haber oficiado de intermediario para facilitarle al Frente para la Victoria la impresión de boletas para la campaña legislativa de 2013. Sin embargo, negó haber formado parte de ese negocio.
Szpolski se presentó ante Claudio Bonadio y al poco tiempo de empezar su indagatoria, pidió suspender la declaración hasta el lunes porque, como judío practicante, necesitaba cumplir con el shabat, que suele practicarse cerca de las 18. El empresario sostuvo que fue contratado por Juan Carlos “Chueco” Mazzón, histórico operador peronista, para realizar la impresión de boletas del kirchnerismo para la elección legislativa de 2013. Szpolski, entonces, le recomendó hacer el negocio, cercano a los $200 millones, con la sociedad que solía imprimir el diario Tiempo Argentino, uno de sus medios de comunicación.
De igual forma, negó haber recibido pagos ilegales por dicho negocio, así como ser dueño de la imprenta que utilizó el FV para poner en circulación las boletas electorales. Szpolski no aparece en los cuadernos del chofer Oscar Centeno, pero fue mencionado por el secretario privado del entonces jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina. El secretario Martín Larraburu lo vinculó con el pago de fondos negros para imprimir las boletas, porque el nombre del empresario aparece en un documento en el que el colaborador llevaba todos los gastos de proselitismo. La anotación “trabajos de imprenta” se le atribuyó a Szpolski. “Son anotaciones tentativas. Eso no se traduce ni en un cobro ni en una ilegalidad”, dijeron en su entorno.
Bonadio consideró en su procesamiento que el circuito de dinero negro recaudado de las empresas contratistas del Estado era después utilizado para financiar la política. Por eso llamó también a declarar a integrantes de La Cámpora, que aparecen en las anotaciones sobre gastos e ingresos vinculados a las elecciones de 2013.