En el marco de la cuarta jornada de paro de los trabajadores municipales y con una ciudad sitiada por la basura, el intendente de la Ciudad Capital, Raúl Jalil, presentó un recurso de amparo ante la Corte de Justicia para exigir que los trabajadores brinden al menos los servicios esenciales. El SOEM Capital, lejos de amedrentarse respondió con una masiva protesta, donde desafió al municipio y cuestionó duramente a los Gobiernos provincial y municipal, a los legisladores, a médicos y a OSEP, mientras que reafirmó la continuidad del paro por tiempo indeterminado, pese a las amenazas de descuentos.
Crece la tensión por el reclamo municipal contra el plus médico
A las calles repletas de basura por la paralización de todos los servicios municipales, se sumaron los cortes generalizados en las calles céntricas producto de una movilización que tuvo como ejes de protesta Casa de Gobierno, el Concejo Deliberante y el municipio.
Desde la sede del SOEM, la columna de manifestantes partió con un féretro en andas en alusión a la compleja relación entre OSEP y el SOEM y otras tantas alegorías contra la obra social, para instalarse frente a Casa de Gobierno donde hubo huevazos y duras críticas al Gobierno por no intervenir en el cobro de plus.
Del discurso de repudio no escaparon funcionarios ni legisladores, como tampoco los médicos.
Los trabajadores exigieron que se dé una solución definitiva al cobro de plus y en una asamblea fugaz decidieron la continuidad de las medidas de fuerza.
La jornada, también, tuvo una frustrada convocatoria al diálogo por parte del ministro de Gobierno, Marcelo Rivera, que a los pocos minutos de invitar a un grupo de dirigentes a subir, dio marcha a tras.
La manifestación siguió frente al Concejo Deliberante donde también los municipales desafiaron a los ediles a tomar intervención.
“Sería bueno que apuren la sesión donde tienen que bajarse no un 20%, sino un 50% de los sueldos”, lanzó el titular del SOEM, Walter Arévalo frente al edificio y desafió a “que dejen de provocar y presionar a los trabajadores”.
El piquete municipal logró retrasar varias horas el inicio de la sesión ordinaria y pasó casi inadvertido por los concejales que prefirieron no opinar sobre el tema.
La última parada de repudio se dio frente al municipio donde no faltaron los descalificativos a la gestión y donde los trabajadores subieron la apuesta y anunciaron el rechazo al incremento salarial de $1.500 propuesto por el municipio y elevaron el planteo a $3.000, mientras que se anunció una nueva movilización para el próximo martes.
Amparo
Poco antes del mediodía el municipio cumplió con la advertencia de recurrir a la Justicia para contener el caótico panorama por la falta de los servicios básicos.
El fiscal municipal, José Vila Melo, realizó la presentación formal que se plasmó en un recurso de amparo que pretendía que la Justicia ordene y garantice la prestación de una guardia mínima con los servicios básicos para la población.
La presentación hizo hincapié en la necesidad de una respuesta urgente ante el riesgo de salubridad en la población. “Resulta necesario e indispensable que se ordene garantizar la prestación del servicio esencial bajo las condiciones que disponga cautelarmente”, señaló.
Ese fue el último recurso del municipio, luego de que la Dirección de Inspección Laboral (DIL) rechazara la posibilidad de dictar la conciliación otra vez por el cobro de plus. Destacó que la situación que atraviesa el municipio será el precedente para la presentación de un proyecto de ordenanza que regule la situación y obligue a las partes a garantizar una prestación mínima de servicios para la población, pese a los derechos laborales de reclamo.