El paro general convocado por la CGT, que coincidió con la medida de fuerza de las dos CTA, impactó especialmente sobre el sector público, que vio paralizadas sus actividades en el CAPE y la mayoría de sus dependencias, y con atención mínima en guardias y hospitales. En el sector privado algunos rubros se vieron afectados especialmente por la falta de transporte público. Y en varios puntos de la Capital ya se empezó a acumular la basura, cuando apenas se cumplen 48 horas del quite de colaboración del SOEM. A nivel nacional, los principales referentes gremiales celebraron la medida y el Gobierno volvió a criticarla.
Tal como se preveía, la jornada de paro se vivió casi como un feriado en la provincia, con varios comercios abiertos (el lunes muchos estuvieron cerrados por el Día del Empleado de Comercio), aunque con muy poco movimiento.
En este sentido, la Unión Comercial de Catamarca emitió un comunicado en el que se expresó "en defensa de la producción y el empleo", y bregó para que la actividad económica "no se detenga y para sostener, promover y desarrollar el mercado interno, el compre local, fomentar, fortalecer y sustentar las fuentes de empleo, la salud y la educación, pilares irrenunciables por una Catamarca cada vez más inclusiva e integrada". Sin embargo, reconoció que el sector productivo local "no escapa a la grave situación del país, producto de una brutal caída del consumo, desaparición de las fuentes de financiamiento, ahogo financiero, asfixia por las tarifas y alta presión tributaria".
Distintas empresas justificaron la ausencia de los empleados que no podían ir a sus trabajos por el paro del transporte, por lo que fue imagen reiterada la de varios vecinos solicitando certificados de residencia. Los bancos permanecieron cerrados, al igual que las oficinas de las estatales Aguas de Catamarca y EC SAPEM, donde no hubo guardias. La OSEP abrió sus puertas, pero vio resentida la asistencia de personal, por lo que solo atendió al público hasta las 8.30. Algo similar ocurrió con las estaciones de servicio, que iniciaron el martes con atención normal y cerca de media mañana resolvieron la adhesión, por lo que no hubo abastecimiento de combustibles.
El Estado Por otra parte, varios empleados que dependen de ministerios con oficinas en el CAPE reclamaron por la imposibilidad de acceder a sus puestos de trabajo. Esto fue porque los pabellones permanecieron cerrados, aun a pesar de que no todo el personal se plegaba a la medida. Sí hubo guardias mínimas en todos los hospitales, aunque algunas postas permanecieron cerradas.
En materia de Educación, solo hubo actividad en algunas escuelas privadas, aunque muchos alumnos directamente no asistieron. Las escuelas públicas en su mayoría no tuvieron clases, ya que adhirieron todos los sindicatos. También en la UNCA se sintió el paro, a pesar de que algunos docentes habían anticipado que dictarían clases normalmente. La adhesión de los no docentes mantuvo cerradas las puertas.
Municipales, firmes También el paro del SOEM, que responde al reclamo por el cobro del plus médico y la situación de la OSEP, impactó fuerte y la ciudad comenzó a llenarse de postales con contenedores llenos de basura, además de la ausencia de personal de tránsito en las calles y algunas dependencias que permanecieron directamente cerradas.
Floja convocatoria La jornada de protesta nacional contó también con una breve manifestación a nivel local. En la plaza 25 de Mayo, frente a Casa de Gobierno, se reunieron trabajadores metalúrgicos que cuestionaron la política del Gobierno nacional que repercute directamente en la industria. Los trabajadores de algunas firmas catamarqueñas, entre ellos de la estatal PRODUCAT, expresaron su repudio al impacto generado por la apertura de importaciones, la inflación y otras medidas aplicadas que ocasionaron la pérdida de cientos de fuentes de trabajo en todo el país.
También cuestionaron que en el caso de PRODUCAT se impidió la participación de la protesta a la totalidad de los trabajadores con amenazas de descuentos, por lo que solo hizo presencia un grupo de delegados.
A la manifestación se sumaron miembros de la agrupación social “Tupac Amaru”, que también repudiaron la política del Gobierno nacional. “Es una política del hambre, que trae desocupación, cierre de fábricas y comercios”, dijo Gustavo Fernández, uno de los dirigentes sociales, y comparó al gobierno de Mauricio Macri con la política de los años 70.
En todo el país En las principales ciudades del país tampoco hubo transporte y muchos comercios no pudieron abrir. En Córdoba, la mayoría de los locales permanecieron cerrados, al igual que los colegios, bancos y entidades públicas. En Rosario la medida de fuerza se hizo efectiva en los bancos, bares, restaurantes, complejos de cines, estaciones de servicio y cabinas de peajes, y hubo importantes marchas. Lo mismo ocurrió en Tucumán, Mendoza y los principales centros urbanos.
Por la medida de fuerza, los jubilados y pensionados que debían cobrar ayer ya habían sido reprogramados para el lunes, mientras que las empresas de colectivos de larga distancia y las aerolíneas reprogramaron sus cronogramas habituales.