Para el presidente de la cooperadora que agrupa a los citricultores, la alternativa inmediata es que la gobernadora de la Provincia, Lucía Corpacci, interceda ante el gobierno tucumano para que se reactive en lo inmediato el ingreso de fruta, teniendo en cuenta que la provincia está en zona 1 libre de plagas, al igual que Tucumán, y cumple con un control estricto por parte del SENASA. Si bien en El Alto ya está avanzada la instalación de la planta de packing -requisito excluyente de Tucumán para recibir la fruta- aún falta una autorización nacional.
Sin embargo, apuntan a un anhelo mayor, que es el de contar con una planta de packing local que le permita a Catamarca dejar de ser la mera productora y convertirse en exportadora.
Para Ibáñez, una planta de este tipo tiene un costo aproximado de 10 millones de pesos, que no puede ser afrontado por ningún productor independiente. Sin embargo, admitió que ante una inversión de este tipo de la Provincia, la cooperadora podría colaborar en la administración y en el funcionamiento de esta herramienta que sería el pulmón para el despegue de la producción cítrica, teniendo en cuenta además que generaría por lo menos unos 120 puestos de trabajo. “El Gobierno debería fijar una meta y concretarla; nosotros como asociación podríamos administrarla o colaborar para su funcionamiento”, destacó.