El ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, justificó ayer los despidos en su cartera al afirmar que el kirchnerismo dejó "una bomba de tiempo" al pasar "de 400 a 4.200 empleados", a la vez que aclaró que no se descarta "para nada" que haya cesantías en organismos descentralizados como INTA y Senasa.
"Estamos cumpliendo la ley. El Congreso votó una reducción del 10,5 por ciento nominal del Presupuesto para Agroindustria. Para eso bajamos los cargos políticos, hicimos un ahorro de 220 millones de pesos en conceptos de alquileres, autos, seguridad, teléfonos y viajes para 2018, y la desvinculación de 330 empleados", sostuvo el funcionario nacional.
En declaraciones radiales, el integrante del Gabinete se quejó de que el área "en 2008 tenía 606 empleados, cuando se fue el kirchnerismo había 4200". "Multiplicaron por siete la planta del Ministerio, una gran irresponsabilidad", indicó el ex presidente de la Sociedad Rural. En ese sentido, Etchevehere aseguró que se trata de una política que "es algo permanente", ya que indicó que el objetivo es "ver cómo cada repartición es más eficiente y presta el mejor servicio de una manera económicamente viable".
Consultado sobre si habrá despidos en organismos descentralizados como Instituto Nacional de Tecnología Agreopecuaria (INTA) y en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el ministro de Agroindustria aclaró que no lo descarta "para nada".
El funcionario nacional señaló que el Gobierno actúa con "delicadeza" y "afinando el lápiz" a la hora de definir las cesantías de empleados para desactivar lo que consideró como "una bomba de tiempo" por el incremento de la planta permanente en la cartera durante el Gobierno de Cristina Kirchner. Etchevehere se mostró confiado en que las personas despedidas podrán reinsertarse en el sector privado y destacó que durante 2017 se crearon más de "400 mil" puestos de trabajo y hubo una "reducción de la pobreza" en el país.
El Ministerio de Agroindustria materializó el viernes último una nueva etapa de su plan de recorte y despidió a 330 empleados entre CABA y el resto de las delegaciones de las provincias y dispuso un asueto para la jornada a fin de evitar conflictos. Entre enero y febrero, Agroindustria -que tiene unos 3.500 empleados- ya había aplicado una reducción del 35% en los cargos políticos de esa cartera, que se achicaron de 211 a 138. Además, se aplicó un programa de "ahorros de costos" que permitió reducir las erogaciones en 219 millones de pesos.