El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea, pidió ante los obispos de todo el país "cuidar y defender la unidad" del Episcopado ante los “grandes desafíos pastorales” que se presentaron este año, como el debate sobre el aborto, los pedidos de apostasías, las denuncias de abusos dentro de la Iglesia y los ataques al papa Francisco, que se dieron en medio de una “crisis social y económica que golpea todo el pueblo”. Instó a los obispos a desprenderse "del reconocimiento social que teníamos y estamos dejando de tener". Ojea consideró que el Episcopado debe buscar "plantear de frente nuestros acuerdos y desacuerdos, no permitiendo que el espíritu del mal logre dividirnos". "Es tiempo de diálogo sincero, profundo y valiente entre nosotros. Un diálogo así nos enriquece y favorece nuestra unidad”, señaló. Además, admitió que fue un año "sumamente difícil", en el que “muchos acontecimientos que hemos vivido en los últimos meses nos han provocado perplejidad y nos plantean grandes desafíos pastorales para ser iluminados a la luz del Evangelio”. Así se refirió al aborto y su repercusión en los jóvenes, "incluso de nuestros colegios y comunidades, a quienes hemos visto tomando partido con su pañuelo verde"; y el “fenómeno de las apostasías”, y las “denuncias de abusos que aumentan el dolor en lo más profundo del corazón de la Iglesia”.
También mencionó "ataques" al papa Francisco "desde dentro y fuera de la Iglesia, de un modo que no tiene precedentes". Para Ojea, esto se genera por la escasa difusión de su pensamiento y de su prédica y también los de la Iglesia toda: "Parecería que decir algo bueno sobre ella no es políticamente correcto", opinó.
Según el obispo, esas situaciones se dan en medio de una “crisis social y económica que golpea a todo el pueblo argentino, y que va resintiendo la confianza en la dirigencia política, aumentando el mal humor social, el enojo y la intolerancia que hace muy crispada la convivencia”.
Frente a las situaciones de “pecados y escándalos” que se dieron en algunas comunidades a raíz de los abusos, Ojea exhortó a los obispos a “ahondar el camino de nuestra conversión personal y eclesial”, así como “aprender a desprendernos de un reconocimiento social que los obispos teníamos en otro tiempo y que vamos dejando de tener”. Asimismo, pidió no enfrentar las situaciones enumeradas con ira, enojo, o victimización ya que en muchas de ellas "hemos tenido nuestra parte de responsabilidad”.
Por último, solicitó a sus pares “paciencia”, que “no es inmovilidad, ni blandura, ni resignación”, y “coraje y valentía para encarar los cambios”. Los planteos de Ojea llegan después de la controversia generada por la misa por la “paz, el pan y el trabajo”, celebrada por el arzobispo de Merdeces-Luján, Agustín Radrizzani, frente a la tradicional basílica, con la presencia de Hugo y Pablo Moyano y referentes de kirchnerismo, que provocó cierta tensión dentro del Episcopado. Es que fue el propio Ojea el que tuvo que salir a aclarar que el Papa Francisco "no maneja estas cosas", en alusión a esa misa, y dijo que el jefe de la Iglesia en el mundo "no tiene informes diarios sobre lo que hacemos en la Conferencia Episcopal, porque no tiene tiempo”.
“Los obispos somos pastores, no somos ni políticos, ni sindicalistas, ni empresarios”, había dicho, al destacar que la Iglesia recibe a todos los que le piden audiencia.