Las redes sociales se volvieron una parte importantísima en la cotidianeidad de la vida moderna, al punto de que casi necesariamente una persona puede pasar horas utilizándolas. Ahora es cada vez más frecuente que las empresas ofrezcan sus servicios en las redes con la intención de facilitarles la experiencia a sus clientes.
Esta estrategia es la nueva forma de captar público por la que han optado las entidades financieras y los prestamistas del mercado informal. Los créditos a tasas usurarias ya se ofrecen sin control en los grupos de compra-venta y en muchos casos ni siquiera es necesaria una firma. Los requisitos son mínimos y la oferta amplísima.
En un relevamiento realizado por El Ancasti, se encontraron en Facebook infinidad de ofrecimientos de prestamistas y acceder a una consulta no cuesta más que enviar un mensaje de Whatsapp. Sin costo alguno se puede consultar si el interesado está afectado en el veraz y qué tipo de cuotas conformarán el plan de pago de una solución de coyuntura que afecta el bolsillo de los catamarqueños a largo plazo.
La publicidad es gratuita y no hay regulación alguna: se forman grupos de compra-venta en los que la gente ofrece desde docenas de empanadas, hasta videojuegos, automóviles e inmuebles, y también los créditos.
Los principales apuntados en este sentido son los empleados de la Administración Pública, ya que muchos financistas exigen que el prestatario tenga planta permanente, y además operan con cuentas del Banco de la Nación, donde depositan y desde donde se garantizan la devolución de los intereses del dinero prestado.
Por ejemplo, en una de las financieras para obtener un crédito de entre $10.000 y $50.000, que se puede devolver en 12 o hasta 36 cuotas, es necesario no estar afectado en el veraz y enviar fotografías del último recibo de sueldo y facilitar el número de CUIL. Para un préstamo de $25.000, por caso, se devuelven 24 cuotas de $2.365, por lo que luego de dos años se pagaron más intereses que el propio capital prestado: $56.760. Mientras que para un préstamo de $20.000 se financian 24 cuotas de $1.892, por lo que al final de cuentas se devolvieron $45.408. En este caso, no es necesario acercarse a la oficina de la financiera hasta que se aprueba el crédito, y solo a firmar la operación.
Otro caso es de los financistas que trabajan con tarjetas de crédito. Éstos solo realizan préstamos en 12 cuotas y los intereses son más bajos: por un crédito de $20.000 se devuelven $28.800 en cuotas de $2.400; mientras que por uno de $25.000 se pagan $36.240 en cuotas de $3.020 mensuales. En este caso no es necesario ningún requisito más que una fotocopia del DNI y tener una de las tarjetas de crédito con las que opere el financista.
Créditos informales
Por otra parte, no todos los prestamistas forman parte de un circuito formal. Los grupos de Facebook ofrecen también la facilidad para acercar a las personas que no pueden acceder a un crédito seguro con aquellos financistas que prestan "bajo el poncho" a intereses también usurarios y bajo condiciones no reguladas.
Así, es común encontrar en esa red social a personas que ofrecen dinero a cambio de empeños: prestan dinero según el valor del objeto que reciben a modo de garantía, algunos a partir de los $8.000 y otros directamente prestan por el equivalente a la mitad del valor del objeto empeñado. También hay quienes prestan dinero en efectivo a comerciantes y piden a cambio retribuciones diarias: este método es de menor alcance, ya que apunta a un público reducido y en general quienes lo ofrecen piden como requisito que el prestatario tenga su domicilio de cobro en determinada zona, el norte de la Ciudad, por ejemplo.
Fuera de control
Al margen de los esfuerzos que puedan realizarse, llama la atención que la posibilidad de acceder a un crédito sea tan sencilla como buscar un oferente a gusto en Facebook, y que los controles parezcan no funcionar.
Por decreto, se creó en abril de 2012 en la órbita provincial el Comité Ejecutivo para la erradicación de la usura, integrado por profesionales y funcionarios de las carteras de Gobierno, Producción, Desarrollo Social y Hacienda, Fiscalía de Estado y Asesoría General de Gobierno. Ese instrumento fijó como techo para el costo financiero total de cualquier préstamo personal un 7% por encima de la tasa informada por el Banco de la Nación; superado ese límite, el interés sería considerado usurario y daría lugar a las sanciones correspondientes.
Además, prohíbe los descuentos por planillas que todavía se siguen ofreciendo. Según los registros, hasta mediados de 2014 el Comité registró cerca de 800 denuncias, pero ya no funciona: ahora las denuncias se deben realizar en Defensa al Consumidor.
También en el ámbito de la Capital rige una ordenanza de poco cumplimiento operativo, denominada "Ordenanza de Protección contra la Usura", que obliga a las casas financieras a exhibir en sus vidrieras las tasas de interés que ofrecen.
Créditos estatales
El Gobierno de la Provincia y la Municipalidad de la Capital tienen una oferta crediticia más blanda con la que intentan combatir los préstamos del mercado usurario. Lo hacen con los fondos de la AGAP en conexión con CAPRESCA, y también gracias a la Caja de Crédito Municipal, con la que se firmaron convenios para que no solo los municipales capitalinos sino también los empleados legislativos, de otros municipios y algunas áreas provinciales accedan a préstamos personales para microemprendimientos o hipotecarios.
130%
Es el porcentaje de los intereses que se pagan una vez que se cumplió con la devolución del interés. En un préstamo por $20.000 se pagan cuotas por casi $46.000.