Figueroa pidió perdón por sus dichos, pero insistió: "Son unos delincuentes"
A pesar de las disculpas del edil, la concejal Eleonora Sopaga defendió a su compañero y aseguró que en el recinto abundan las faltas de respecto hacia el bloque de LLA.
El concejal libertario Diego Figueroa pidió perdón en el la sección de hoy del Concejo Deliberante tras sus dichos contra quienes marcharon contra el presidente, a quienes había llamado “Kukas, perucas, zurdos” y por haberles recomendado asearse, pero en el mismo discurso volvió a apunar y los calificó de “delincuentes”. Lo hizo al responder a una nota de repudio del Interbloque que figuraba en el orden del día.
La nota fue respaldada en el recinto por el concejal José Facundo Ripoll, quien sostuvo que “ninguna diferencia política justifica la burla, la discriminación, la estigmatización o la humillación” y reclamó que el propio Figueroa rectificara sus palabras.
“Me sorprendió ver en el orden del día esa nota. Si me hubiera pasado, yo la suscribía. Repudio mis palabras”, arrancó el libertario. Y siguió: “Le pido perdón a las personas de bien que les dije cucas, perucas, zurdos, que cortaban la calle, y que les dije que le tenían alergia al champú y al Nopucid y que les recomendé asearse”.
Enseguida llegó el giro. “¿Saben por qué les pido perdón a esa gente? Porque me equivoqué. No sé si huelen mal o no, les pido perdón por suponer eso. Lo que no me cabe duda es que son unos delincuentes”, disparó.
Para sostenerlo, leyó artículos del Código de Faltas que prevén arresto de hasta 15 días para quien obstaculice el tránsito o no avise a la Policía con 24 horas de anticipación sobre una manifestación, y de hasta 30 días para quienes se agrupen en la vía pública para ofender a las personas. “Si en algún momento vamos a hacer gobierno, estoy convencido de que lo vamos a poder hacer cumplir”, advirtió.
Intentó además reproducir desde su teléfono un video de la protesta, pero la Presidencia del cuerpo le pidió que respetara el reglamento. Antes de cerrar, pidió a los demás bloques que también repudien las invitaciones a pelear que, según planteó, recibieron en la Cámara de Diputados Francisco Monti y Carlos Aibar Quintar. También se quejó de los calificativos que recibió desde la prensa, como “piojo resucitado” y “ario”. “Yo soy negrito, soy morocho, soy trigueño, soy mestizo, soy marrón”, remarcó.
La defensa de Sopaga
Antes de la intervención de Figueroa, la compañera de bancada de Figueroa Eleonora Sopaga leyó el párrafo de la nota que aludía a “una semana en la que Catamarca se encuentra profundamente conmovida y sensibilizada por hechos de público conocimiento ocurridos en el ámbito educativo”. “Bienvenidos a expresarse por primera vez en este Concejo contra un hecho tan aberrante”, ironizó.
“Lo que a mí me apena y me avergüenza es que es evidente el uso político que están haciendo con esta situación, porque, previo a esto, ninguno de los concejales que están acá dijo nada”, cuestionó. Según la edil, Figueroa fue el único que se puso públicamente a disposición de los padres de la adolescente.
Sopaga también reprochó la falta de respeto hacia su bancada cada vez que piden la palabra. “A esta altura del año no saben ni mi nombre ni mi apellido. Y antes de querer venir a censurar lo que expresa o deja de expresar el concejal Figueroa, ustedes deberían dar el ejemplo”, expresó.
Por último, apuntó contra el defensor del Pueblo, Dalmacio Mera, que había pedido bajar “un poquito la espuma”: “¿Por qué no va y se lo dice así en la cara a los padres de esta menor? A ver qué le responden”.