El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de Catamarca, José Ocampo, aseguró que el año pasado fue "muy complicado" para el sector, señaló que a los sectores que mejor les fue les quedaron menos ganancias de las esperadas y que hubo una serie de despidos cuyos pagos aún no se resuelven.
Ocampo aseguró que hubo mucha incertidumbre laboral durante 2017, "salvo en Arcor, que es la única que viene cumpliendo, al margen de casos muy particulares que se solucionan siempre según los convenios de trabajo".
"Para el resto fue un año muy complicado. Algunas empresas no tuvieron un año malo, pero se escudaron en la situación de las demás", opinó.
En ese sentido, señaló que las empresas de la industria olivícola tuvieron un año "positivo", aunque destacó que para los que produjeron aceitunas para aceite no fue tan bueno. "Según nos comentaron, debieron vender a granel y eso les generó menos ganancia, pero salieron adelante", opinó.
Por último, lamentó la situación de la fábrica ALCO instalada en Sumalao, que pertenece al Grupo CANALE. "Allí tuvimos nueve despidos y a esa gente no le dieron nada. Los echaron sin indemnizaciones ni nada, y es algo que aún no podemos resolver", explicó. Se trata de la misma empresa que se mantiene casi en conflicto permanente por atrasos en los pagos y la no liquidación de retroactivos. Además, esta fábrica sufrió una serie de embargos por deudas que tenía también con el gremio, por aportes sindicales.
Por último, destacó que la planta de La Nueva Esperanza, ubicada en Los Altos, se está reactivando después de tres años. "Este tiempo los compañeros estuvieron en tareas de mantenimiento para que no les entren a robar. Hay una promesa de volver a producir así que queremos ser optimistas", explicó el sindicalista.