El voto de los cristianos evangélicos puede inclinar el resultado de la elección del 22 de noviembre, por eso tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri buscaron captar a esa porción religiosa cautiva del electorado camino al balotaje.
Se trata de un 9 % de argentinos que profesan los cultos evangélicos tradicionales y pentecostales, y pueden volcar los porcentuales de la segunda vuelta presidencial hacia el candidato oficialista del Frente para la Victoria o hacia la opción opositora de Cambiemos.
Los asesores de campaña intentaron explotar al máximo la creencia de que los pastores o predicadores evangélicos pueden sugerir y hasta convencer a sus seguidores por cuál candidato votar, informó la agencia.