La reacción de Alejandro Ortiz Iramaín surgió luego de que el diputado nacional Isauro Molina diera su punto de vista sobre el conflicto iniciado por Marcia Ortiz en contra de Mariana Veaute. Pasadas las 7.30 de la mañana de ayer, en declaraciones a Radio Ancasti, Molina le restó dramatismo al reclamo de Ortiz (por un lugar en el palco) y consideró que Veaute sólo había cumplido con un deber de tipo institucional.
Me parece una cuestión menor (el reclamo de Ortiz). Veaute acompañó en un acto institucional, como deberían haberlo hecho el conjunto de los diputados de la provincia de Catamarca. Es en el marco de la convocatoria de la Gobernadora (Lucía Corpacci) al conjunto de la sociedad, a la necesidad de generar diálogo y trabajar en un clima de respeto y tolerancia. No es sencillo entender la actitud de la diputada Ortiz, pero me imagino que oportunamente dará las explicaciones. Evidentemente, es un problema emocional. Algún malentendido, interpretó Molina.
El legislador insistió en que es importante que la gente vea nuestra predisposición de apertura política. Veaute tuvo gestos muy valiosos con el Gobierno nacional en términos de acompañamiento. Se trata de un nivel de apertura mental, reflexionó.
Por su parte, la diputada Mariana Veaute precisó: Los dichos de ella (por Marcia Ortiz) no merecen respuesta alguna. Su actitud es producto de histerismo y celos tontos. Diría que es una actitud infantil, de una gravedad y bajeza superlativa pretender vincularme a mí con un suceso tan luctuoso y penoso, como lo fue María Soledad.