En relación con la deuda con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (CAMMESA), contraída por EDECAT durante la gestión anterior, el ministro de Servicios Públicos, Julio Molina, aseguró que el reclamo de la mayorista es improcedente.
Catamarca no le debe nada a CAMMESA. La herencia que nos dejó el FCS no es competencia de esta gestión, por lo que no nos corresponde hacernos cargo, disparó Molina al ser consultado por la prensa sobre el reclamo presentado por la proveedora de energía.
CAMMESA reclama a la EC SAPEM por una deuda generada durante la gestión anterior que asciende a $ 23,8 millones.
EDECAT es una empresa a la que se le ha quitado la concesión. Los problemas que surgen antes de la intervención y por decisiones tomada por la anterior gestión andan por los carriles judiciales. Debe quedar claro que nosotros no podemos pagar deudas contraídas por otros, indicó.
La deuda de la ex EDECAT con CAMMESA surgió por falta de pago y multas aplicada por la proveedora luego de conocerse la significativa pérdida que se registraba en el suministro de energía, debido a consumo que no se paga.
Las distribuidoras de energía de todo el país son multadas cuando exceden los valores aceptados de pérdidas de energía, las que están directamente relacionadas con el estado de mantenimiento de la infraestructura de distribución. Es por ello que la diferencia entre la energía eléctrica provista y la que facturaba la empresa fue denunciada por CAMMESA.
Esa diferencia entre lo provisto y lo facturado, además de implicar una pérdida económica, ocasionaba una multa por mala prestación del servicio que con el paso del tiempo se convirtió en millonaria deuda.
Además de la energía que EDECAT distribuyó pero no pagó, CAMMESA aplicó a la firma multas millonarias. La primera fue de más de $1 millón por el alto nivel de pérdidas. Luego se le sumó otra de $885.000 por el mismo motivo.
Los niveles de pérdidas de EDECAT estaban por encima de los autorizados por CAMMESA y eran los más altos del país. La situación obedecía sobre todo a la gran cantidad de conexiones ilegales, que hacían insostenible el servicio desde el punto de vista económico. Las multas se acumularon con altísimas deudas por energía que EDECAT distribuía pero no pagaba a la mayorista, lo que puso a la provincia en varias oportunidades al borde del corte del servicio.