La sesión de la Cámara de Diputados se desarrolló ayer con normalidad hasta que el bloque del Frente Cívico planteó la ilegalidad de la alteración del orden del día y algunas modificaciones introducidas en el ítems comunicaciones.
Es que la oposición no está de acuerdo con la introducción de restricciones a las expresiones verbales y que el debate pase para el final de la sesión. Sucede que ahora las peleas intestinas y recriminaciones políticas de toda índole pueden realizarse una vez agotado el tratamiento de todos los proyectos que figuran en el orden del día. Y no como sucedía antes, que tras extensas peleas que podían durar hasta 5 horas, recién eran tratadas las iniciativas. Aunque muchas veces las sesiones se quedaban sin quórum en medio de los enojos de opositores y oficialistas.
El FCS insiste en que la medida carece de legalidad, mientras que el kirchnerismo no está dispuesto a dar marcha atrás con la medida.
Por otra parte, en la sesión se aprobó por unanimidad la ley de Protección a la Salud Mental, perteneciente a la diputada Silvia Moreta (FV).
Y tomó estado parlamentario: la preocupación del FCS por la designación de Eduardo Andrada en la EC SAPEM; la intervención del ENRE; y el voto de menores de 16 años.