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Más fallas en el Estadio: ahora cedió sector destinado al bufet

aparentemente por filtraciones, la estructura se asentó unos 30 centímetros y deberá ser reconstruida
9 de agosto de 2011 - 00:00
C on apenas siete partidos disputados en su cancha desde que fuera inaugurado, a fines del año pasado y con la presencia del vice Julio Cobos, el Estadio de Fútbol Bicentenario, una de las obras más emblemáticas de la gestión de Eduardo Brizuela del Moral, volvió a mostrar falencias.

Ahora, un sector ubicado sobre la tribuna sur, que estaba destinado para el bufet (venta de alimentos y bebidas para los hinchas), cedió aparentemente por filtraciones de agua que afectaron los cimientos y se asentó unos 30 centímetros, haciendo inviable su uso. Por eso, sería necesario derribar completamente la estructura, incluyendo un costoso trabajo ornamental en piedra, para levantar una nueva ala que brinde todas las condiciones de seguridad. De hecho, algunas tareas ya comenzaron a ser ejecutadas.

Según pudo averiguar este diario, pérdidas en cañerías subterráneas -nuevas, al igual que el resto de la estructura- habrían provocado que el sector destinado al bufet, que pende hacia uno de los accesos del sector sur del coliseo, terminara hundiéndose y rompiendo la zona circundante.

Al asentarse, la estructura quedó visiblemente inclinada.

En el piso, la gran cantidad de humedad presente hace suponer que la pérdida de agua se extendió por varios días, y ahora se estarían haciendo también cambios en los caños.

No solamente ese sector evidencia inconvenientes constructivos. En las paredes que sostienen parte de los muros de contención de las tribunas, son fácilmente visibles grandes grietas que podrían poner en compromiso una estructura mayor.

Pero los problemas no terminan allí. En la reciente copa Gobierno de Catamarca y el amistoso entre Villa Cubas y San Martín de Tucumán, que fueron los únicos dos eventos futbolísticos en ocho meses, hubo quejas por goteras en la cabina de transmisión, además de faltar pisos en algunos sectores y detalles de terminación que permanecen incompletos.

Y en los laterales del Estadio aparecen sectores que ponen en evidencia la falta de preocupación por los detalles.

Ya antes de jugarse partido alguno, el Estadio tuvo que ser sometido a un proceso para curar una plaga que afectó al césped, que generó una polémica cuando el Gobierno buscó asesoramiento de técnicos foráneos.
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