La siesta se cortó con los llamados de las encuestadoras
Numerosos catamarqueños fueron llamados para saber su voto. Las boca de urna, permitidas.
Una gran cantidad de catamarqueños fueron interrumpidos ayer durante un momento sagrado: la siesta. Y quienes ejercían esa molestia eran encargadas de prensa de encuestadoras de la ciudad de Buenos Aires en su mayoría, quienes querían conocer el voto del elector al que estaban llamando por teléfono.
La encuesta a pie de cama fue soportada por un gran número de vecinos de la Capital, y lo peor del caso es que con el descenso de la temperatura que hubo ayer, muchos quisieron alargar un poco más el sueñito de la mañana y la siesta, para salir al filo del cierre del comicio para votar. Más aún cuando la voz en el teléfono recibía como respuesta que no se había votado, se escuchaba: Perdón la molestia, muchas gracias. Tu, tu, tu, tu.... Fin de la siesta, inicio de la bronca.
Quienes sí trabajaron con mucha mayor tranquilidad que en otras oportunidades fueron los jóvenes que realizaban las tradicionales encuestas a boca de urna. En un primer momento se había manifestado expresamente que estaba prohibido este tipo de actividad, y se anticipó mano dura. Pero a mitad de la mañana, un dato desde el Juzgado Electoral iluminó la cuestión: si la ley expresa que a 80 metros de un lugar de votación se permite la entrega de los votos, tranquilamente se podía permitir el trabajo de las encuestadoras. Así, todas trabajaron con suma normalidad, preguntando, anotando, sacando fotos. Se las vio cerca de la Preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú y en muchísimas escuelas del centro capitalino.
APOSTILLAS? Ni a mi familia
Durísimo enojo de un vecino de Fray Mamerto Esquiú. Un joven de una empresa encuestadora se le acercó con sumo respeto para preguntarle por quién había votado. La ácida respuesta del veterano votante chacarero dejó de una pieza al encuestador: Por qué le tengo que decir a usted, quién es y de dónde es. Ni a mi familia le digo a quién voté. Mis adultos me enseñaron que el voto es secreto. El joven no siguió encuestando.
? Catering
Los 17 grados que ofreció la mañana catamarqueña fueron especiales para hacer circular entre los fiscales y presidentes de mesa facturas, café y mate cocido con tortillas. Y al mediodía, se vieron pizzas, empanadas calientes y un variado catering acorde al día. Pero es cierto que de acuerdo con las posibilidades de la fuerza es la posibilidad del catering. Había quienes tenían gaseosas y comida caliente. Otros, apenas mate en bombilla, austero y criollo.
? Buena onda
La escuela del barrio Huayra Punco (920 viviendas) tuvo una marcada buena onda entre todos los integrantes de las fuerzas políticas. La razón es que muchos son vecinos, amigos, conocidos, compañeros de trabajo. No tiene sentido hacerse el malo hoy, si mañana vamos a llevar la basura al mismo lugar todos los que estamos ahora acá, dijo con singular simpatía una joven.