Abrazos y llantos, como si fuera el ritual de despedida. Así fue el clima que imperó a partir de las 21, tanto en el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical, como en el Comité Capital, históricos bunkers del Frente Cívico y Social. En este último lugar, hasta se había instalado un escenario con las banderas rojas, blancas y verdes de la alianza oficialista.
Hay que estar junto a la militancia en este momento, dijo un atribulado Luis Fadel, mientras recibía muestras de afecto de los militantes, atónitos todavía por lo adverso de los guarismos.
La política es así, unos ganan y otros perdemos. Nosotros en nuestro partido estamos más acostumbrados a las derrotas que a los triunfos. Después vendrá el análisis, aseguró el concejal que aspiraba a la intendencia capitalina.
Muy pocos fueron los militantes del FCS que salieron a poner la cara para admitir la derrota. El primero fue el diputado Rubén Herrera, jefe de campaña de la alianza gobernante, quien en declaraciones a Radio Ancasti admitió a medias la tendencia adversa.
Mientras hablaba, hubo un momento de mucha tensión entre militantes oficialistas, quienes frente al Comité Provincia de la UCR se recriminaban unos a otros, haber sido flojos o vagos para ganar la elección.
Incluso, algunos de ellos quisieron pasar a los golpes de puño directamente, y quedaron en evidencia, en forma incipiente, los reproches que celestes y renovadores comenzarán a hacerse muy pronto en público o en privado.