miércoles 15 de julio de 2026

Cambio

El FCS cayó víctima de su miopía. No interpretó las señales que el electorado venía enviando desde 2005.

En marzo de ese año hubo una abstención rotunda. En octubre, el oficialismo perdió por primera vez, en las elecciones de recambio legislativo nacional, a manos del Frente para la Victoria que lo sacó del Gobierno ayer. El PJ orgánico quedó tercero. Los actores excluyentes de la política provincial desde 1983 compartieron la derrota. Ninguno se hizo cargo.

Era claro que el triunfo del kirchnerismo, muy apretado, había surgido de la concurrencia a las urnas de los electores replegados en la apatía desde el convulsionado proceso de 2003; indudable que el rechazo expresado por esa apatía y los votos en blanco había encontrado un canal de expresión en el FV.

Lo dijo El Ancasti: Ninguna de las dos fuerzas que hasta ayer hegemonizaban el mapa provincial (el FCS y el PJ) leyó correctamente la masiva abstención de marzo, que venía precedida por la de octubre de 2003 y ya señalaba con claridad el hartazgo social.

El FV supo ahora interpretar eso. Su éxito radica en un cambio efectivo, no cosmético, realizado en el seno mismo del peronismo antes de plasmarse en las listas.

Lucía Corpacci fue acompañada en la fórmula por el diputado nacional Dalmacio Mera, que obtuvo su banca en el Congreso en 2009 tras imponerse a la voluntad de Luis Barrionuevo. El nuevo intendente de la Capital, Raúl Jalil, y el primer diputado electo, Jorge Moreno, pertenecen a la Renovación que le ganó las internas del PJ a Ramón Saadi en noviembre.

Actores nuevos para un escenario nuevo y dinámico. Ni Barrionuevo ni Saadi están en el armado victorioso. La oposición cambió antes de convertirse en alternativa al radicalismo. Fue su gran acierto.

El radicalismo, en contraposición, no cambió nada: Brizuela del Moral pretendía un tercer mandato, Ricardo Guzmán venía de dos períodos en la intendencia, la lista de diputados fue de un conservadurismo feroz. El Gobernador ni siquiera se avino a dar paso a Guzmán, para al menos maquillar un giro en el seno de la UCR. La petrificación se reprodujo en el resto de las categorías en juego, en todos los distritos. Ningún cambio podía expresarse a través de la oferta oficialista.

Y así, fueron para el FV los votos de los jóvenes que por primera vez eligieron Gobernador. Eran unos 20 mil. La estructura del peronismo complementó el impacto en ese sector con una eficaz movilización del voto cautivo de la asistencia social directa para alzarse con el triunfo.

Bisagra en todos los sentidos: terminan 20 años de poder radical; cae el mito de que el oficialismo es invencible en Catamarca.

Calladito, el pueblo castigó. Con una moraleja adicional, para todos: la soberbia es una pésima estratega.



Diego Javier Varela

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