El plazo de 18 meses de gracia para pagar, pronto a vencer, fue anunciado por la Presidenta de la Nación el 10 de mayo de 2010. Fue parte del llamado Plan Federal de Desendeudamiento que, además, eliminó el ajuste de las deudas por inflación (CER), y las reprogramó a 20 años (hasta 2030) a una tasa de interés fija del 6 por ciento.
En ese contexto, el kirchnerismo buscaba recuperarse de la derrota legislativa de 2009. Y el Congreso, que le era adverso, quería coparticipar plenamente el impuesto al cheque y debatir un proyecto para el reparto del fondo de ATN (Aportes del Tesoro Nacional) de casi $10 mil millones de pesos. Pero anticipándose, el Gobierno dispuso usar ese saldo de ATN para disminuir el stock de deudas provinciales de $65 mil millones.
Al otorgarles el año y medio de gracia, los gobernadores no tenían que pagar y disponían de sus recursos hasta el final de sus mandatos.
Del otro lado están las quejas de las provincias no endeudadas (son solamente seis), como Santa Fe, donde se afirma que las provincias endeudadas terminaron al final favorecidas.