Una gran cantidad de personas se aprovechó de la falta de controles y ausencia de efectivos de la Policía para bañarse en los canales de riego de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú. En el calor de la siesta, los peligrosos cursos de agua se transformaron en balnearios clandestinos, usados por niños y adolescentes en su mayoría. Al margen del riesgo propio del canal, también allí se encontraron víboras y otras alimañas.