sábado 11 de julio de 2026

Los otros negocios que Navarro gestó al amparo del poder

También le otorgó un crédito a través de la ex Capresca a un gremio al que prestaba asesoramiento legal.

El escándalo que acaba de tener su desenlace judicial con la declaración de nulidad de los contratos sucesivos por los que URBE SRL alquiló una porción del Club Tesorieri y a su vez la subalquiló al supermercado Disco que, a fines de los 90, recién se radicaba en Catamarca no fue el único negocio que Arturo Navarro, el castillista ex interventor de la Administración de Juegos y Seguros realizó valiéndose de su privilegiada posición en el Gobierno y de sus vínculos con el poder.

Casi en paralelo al negociado de URBE, otros escándalos protagonizados por Navarro salpicaron al Gobierno entre agosto y septiembre de 1999, cuando el FCS estaba en plena campaña electoral. Por entonces, EL ANCASTI publicó en sucesivas ediciones los otros negocios que había realizado el funcionario castillista al amparo del poder. La Ciudad SRL

Aprovechando su posición como interventor de la ex Capresca, Navarro contrató publicidad en el semanario La Ciudad SRL que, casualmente, era propiedad de su madre, Graciela Mentasti, de su socio en URBE, Julio Ibarra, y de un ex empleado del organismo que él presidía, Augusto Sosa.

Lo que en su momento llamó la atención y que causó una crisis en el gabinete de Arnoldo Castillo fue que Navarro contrató la pauta publicitaria en la revista de su madre y su socio, desobedeciendo la vigencia de un decreto -el 672/09- del Ejecutivo que recortaba gastos por la crisis y, por tanto, limitaba la publicidad oficial.

Sin embargo, la Administración General de Juegos y Seguros y varias otras firmas radicadas en la Provincia y vinculadas al juego pautaron en el semanario La Ciudad, lo que generó severas sospechas acerca de la influencia que podría haber ejercido Navarro en aquellas contrataciones.

En su momento, al ser interpelado por los diputados, el ex funcionario justificó la compra de espacio publicitario en la revista de sus allegados directos diciendo que los precios que ofrece La Ciudad, como así también su forma de distribución (gratuita y casa por casa) y la cantidad de ejemplares (10 mil semanales) fueron evaluados como muy convenientes a los efectos de contratar publicidad.

Lo que no dijo Navarro al justificar esa contratación, pero que se terminó desprendiendo de la documentación que presentó a los legisladores, es que La Ciudad SRL se había constituido como sociedad tres meses antes, en mayo de 1999, y que las dos primeras facturas emitidas en su vida comercial habían sido a nombre de la ex Capresca.

Además de espacios publicitarios con dinero del Estado en el semanario de su madre y su socio, Navarro contrató a la empresa La Ciudad para la impresión de afiches para la Administración de Juegos y Seguros. Muchos beneficios asegurados para su gente.Préstamos a los amigos

El ex interventor aprovechó también su jerarquía en el organismo para facilitarle un importante préstamo al gremio docente Apunca para la adquisición de una sede. El préstamo -que fue de 103 mil pesos- no hubiera generado mayor polémica si no fuera porque Navarro era, paralelamente, el asesor letrado del gremio. Así lo hicieron saber en aquel momento los dirigentes de una línea interna de Apunca que aseguraron que el abogado trabajaba desde 2006 para el gremio al que le facilitó un préstamo.Pauta por la quiniela

Casi en paralelo se conoció que el jefe de la ex Capresca pagaba pautas publicitarias por la difusión de los números ganadores de la quiniela a periodistas, folcloristas y hasta a empleados del organismo, pese a que la información sobre los resultados de la quiniela es un servicio que los diarios y las radios publican o difunden gratuitamente entre sus audiencias.

Los casos enumerados estallaron uno detrás de otro haciendo insostenible la continuidad de Navarro en el Gobierno. Aunque el funcionario intentó conseguir la protección del extinto gobernador Arnoldo Castillo, fue tal el aislamiento en el que lo dejaron sus socios del FCS que terminó presentando la renuncia el 1° de octubre de 1999, dejando para la historia política catamarqueña varios capítulos antológicos sobre la discrecionalidad en el manejo de la cosa pública y sobre la superposición que pueden sufrir a veces los negocios públicos y privados.Otro negocio de URBE

URBE SRL -la empresa que Navarro e Ibarra crearon para aprovecharse inmobiliariamente del predio del club Tesorieri- no solo le había alquilado la esquina de Belgrano y Ramón Luna al club, a partir de un contrato firmado con su ex presidente Omar Foressi. También había alquilado por 20 años a la entidad deportiva una porción del predio de 45 y 60 metros que, supuestamente, iban a destinar a la construcción de un centro comercial. Sin embargo, URBE jamás avanzó en la ejecución de aquel proyecto, razón por la cual la comisión directiva que sucedió a Foressi consiguió, por vía judicial, dejar sin efecto ese contrato y recuperar ese sector del club.?LAS DOS PRIMERAS FACTURAS QUE EL SEMANARIO LA CIUDAD SRL EMITIÓ EN SU VIDA COMERCIAL FUERON A NOMBRE DE LA EX CAPRESCA.
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