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Cuestionan el préstamo del Predio para la Norminera

El debate surgió en ámbitos académicos. La respuesta fue contundente: no se puede ceder recursos públicos para que privados los exploten económicamente.
3 de agosto de 2008 - 00:00
¿Cuál debería haber sido el procedimiento de gestión correcto de parte del Gobierno de la Provincia al ceder el predio ferial a un empresario para la organización de un evento como la Norminera? La consulta surgió en el marco de un curso de auditoria gubernamental de la Maestría en Contabilidad Superior y Auditoria de la Universidad de Catamarca.

El destinatario era Gustavo Montanini, especialista en contabilidad y auditoria, profesor adjunto de la cátedra de Auditoria en la UBA y autor de varias publicaciones sobre el tema. Su respuesta fue contundente: Ningún organismo público puede ceder recursos, a título gratuito, a un organismo privado para que ese organismo privado lo explote a título oneroso.

La duda, planteada en ámbitos académicos, surgió por la cesión gratuita del predio ferial a una firma privada para la organización de la Norminera, una feria minera que convocó a unas 80 empresas del sector. Estas empresas -según la información oficial- pagaron entre 5 mil y 25 mil pesos por un stand. Además, un funcionario de la Secretaría de Minería de la Provincia se encargó de ofrecer los auspicios y espacios. Pero ningún porcentaje de esas ganancias volvió al Estado por la cesión del predio.

Consultado por EL ANCASTI, Montanini evaluó: Hubo una cesión gratuita de un espacio público para que un privado lo explote a título oneroso y me parece que eso, desde el punto de vista de la imagen transparente, no es bueno.

El especialista en auditorias gubernamentales y de gestión consideró que lo correcto hubiese sido que quien cedió el recurso (el Gobierno de la Provincia) tendría que haber exigido el pago de un canon o bien, la rendición de cuentas y posterior división de ganancias. Sino el privado no corre ningún riesgo; y ése es el sentido de un privado: que corra riesgos, remarcó Montanini.

En su opinión, en la Norminera hubo dos falencias, la del sector privado que recibió el recurso, y la del sector público que lo entregó. Y consideró que además de plantear una relación contractual clara, también hubiese sido necesario realizar un control bajo un proceso censor claro.

En ese sentido señaló que una rendición de cuentas puede mostrar que yo gané plata, pero eso que no trae consecuencias, porque no obliga a ceder un porcentaje de las ganancias al estado. Para Montanini, el control posterior que deberían realizar los organismos públicos encargados de controlar las acciones y los recursos públicos es evaluar si el evento llegó a los sectores que lo necesitaban, si el público captó la necesidad de la organización del evento y si realmente ese evento tuvo público, todas cuestiones que todavía esperan respuesta.

Consultado acerca de las modalidades contractuales que se usan en otras jurisdicciones cuando capitales privados organizan eventos en espacios públicos, Montanini advirtió:

Cuando se cede el espacio público, se lo cede en concesión; esa concesión paga un canon y después el empresario alquila los espacios al precio que quiere y al mejor postor. Otra alternativa, destacó, es que un porcentaje de los ingresos vuelva al Estado, de distintas formas, aunque sea indirectamente, pero que suponga un rédito también para quien cedió el recurso.
Gustavo Montanini ∑ Contador Público (UBA)∑ Maestrando en Contabilidad Internacional (UBA)∑ Especialista en Contabilidad y Auditoría∑ Asesor y capacitador de empresas∑ Profesor adjunto regular de Auditoría (FCE - UBA), profesor adjunto de materias del área de Contabilidad (FCE - UBA), profesor adjunto de Costos (UCSE), profesor de la Maestría en Contabilidad Superior y Auditoría (UNCA)∑ Autor de libros y trabajos sobre contabilidad y auditoría.
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