A casi 20 años del brutal asesinato de Nora Dalmasso en Río Cuarto, su hijo Facundo Macarrón, por primera vez, siente que puede hablar desde un lugar distinto. No como sospechoso, sino como lo que siempre dijo ser: una víctima. “Es la primera vez que podemos pararnos como víctimas y que no nos cuestionen ese lugar. Que no nos traten como asesinos o vinculados al crimen. Costó mucho llegar acá”, aseguró a TN, con una mezcla de alivio y cansancio acumulado.
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"Nos persiguieron", expresó Facundo, hijo de Nora Dalmasso
El caso, que conmocionó al país en 2006, sigue sin resolverse. Ahora, la familia espera que el jury contra los tres primeros fiscales que investigaron el crimen marque un antes y un después en la historia judicial de Córdoba.
Facundo no olvida cómo empezó todo. Tenía 19 años cuando mataron a su mamá, era apenas un chico y todavía confiaba en las instituciones. Durante años, la causa avanzó entre hipótesis que apuntaban siempre hacia el círculo íntimo. El hijo, el padre, amigos, conocidos. La familia quedó atrapada en una maquinaria que, según denuncia, nunca dejó de señalarla.
“Yo creía en la gente. Creía en la buena fe de las personas que tenían que resolverlo y en la empatía de la sociedad. Nada de eso pasó y los fiscales nos persiguieron por casi dos décadas, sin medir las consecuencias psicológicas de tratarte de matricida frente a todo el país”, relató.
“Sacarte del closet a patadas o que a tu padre lo pueda condenar a perpetua un jurado popular, sin prueba alguna”, remarcó. Esa angustia tuvo un costo profundo. “Más que la causa, el constante asedio de la Justicia y de los medios hizo que nunca pudiéramos hacer un duelo real”, sostuvo Facundo. Así, la muerte de Nora quedó suspendida en el tiempo, sin espacio para el dolor. Solo había lugar para defenderse.
Recién después de la absolución de su padre, Marcelo Macarrón, y de que el fiscal Rivero “pusiera las cosas en su lugar”, algo empezó a cambiar. “Pudimos empezar a llorar a mamá en paz”, dijo. Pero el golpe final llegó con la confirmación de una pista que había estado ahí desde el principio: el ADN.
“Cuando le pusieron una cara al asesino, cuando descubrieron de quién era ese ADN que estuvo ahí todo ese tiempo, en la bata y en el vello púbico, se nos vino el mundo encima”, aseguró Facundo. Pero la revelación no solo trajo consuelo: “Fue una mezcla de bronca por el tiempo perdido y alivio de saber que no íbamos a estar toda la vida sin saber quién fue”.
Hoy, la hipótesis que sostiene la familia es clara. “Lo más probable es que a mi mamá la violaron y como conocía al violador, la mató improvisadamente. No fue premeditado”, explicó Facundo. Sin embargo, admitió que todavía quedan preguntas abiertas: por qué ocurrió y si el agresor lo hizo solo, o con otras personas.
El jury
En ese contexto, el jury a los fiscales se inició el 21 de abril como una instancia clave. Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro están acusados de mal desempeño y negligencia grave en la investigación del crimen de Dalmasso. Los tres siguen en funciones.
“Para que pueda repararse el daño que le hicieron a mi mamá, a la familia y a tanta otra gente, estos fiscales que actuaron en nombre del Estado tienen que ser destituidos de sus cargos. No nos olvidemos que ellos nunca se arrepintieron ni pidieron disculpas de su mal accionar, sino que, por el contrario, defienden todavía todo lo que hicieron, con una soberbia muy típica de quienes se creen intocables”, subrayó el hijo de Nora.
Mientras tanto, del otro lado, los fiscales rechazan las acusaciones y defienden su trabajo. Hablan de una causa compleja, de decisiones razonables, de líneas investigativas necesarias. Pero para la familia Macarrón, el problema fue otro: prejuicios, presión mediática y una investigación que, sostienen, nunca quiso volver sobre sus propios errores.
En este sentido, Facundo agregó una reflexión que atraviesa el caso: “En ese momento no era inconcebible justificar la muerte de una mujer por su conducta. Hoy debería serlo”.
El jury tiene como plazo máximo el 28 de mayo para definir si los fiscales serán destituidos o sobreseídos. Entre los testigos convocados están la familia Macarrón y su anterior abogado, Gustavo Liebau.
La noche del 25 de noviembre de 2006, Nora Dalmasso estaba sola en su casa del barrio Villa Golf, en Río Cuarto. Su marido, Marcelo Macarrón, estaba en Punta del Este; su hijo, Facundo, en Córdoba; y su hija, Valentina, en Estados Unidos. Nora cenó con amigas y fue vista con vida por última vez esa noche. Al día siguiente, un vecino la encontró muerta en la habitación de su hija. El cuerpo estaba tendido sobre la cama, cubierto apenas con una bata de baño.n