jueves 28 de mayo de 2026
Audiencia en la Cámara de Apelaciones

Médico acusado por mala maxis apela la elevación a juicio

Carlos Rubén Antonio Barrionuevo, médico cirujano pediátrico y neonatal, fue imputado por el presunto delito de “lesiones gravísimas culposas”.

En la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos se llevó a cabo una audiencia de expresión de agravios por un caso de presunta mala praxis. El médico Carlos Rubén Antonio Barrionuevo, imputado junto con un anestesiólogo, ambos del Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, por “lesiones gravísimas culposas” apeló la elevación a juicio, impulsada por el fiscal de Instrucción de Octava Nominación Juan Manuel Sánchez Ruiz.

Los abogados del foro local Jorge Rafael Bracamonte (h) y Juan Manuel Zavaleta representan a Barrionuevo en la defensa. El Tribunal de Alzada está integrado por los jueces Juan Rosales, Horacio Brizuela y Elena Berrondo Isí. La querella es representada por el abogado Roberto Mazzucco.

La defensa cuestionó la resolución de la instancia de Control de Garantías, que hizo lugar al pedido de elevación a juicio de la Fiscalía. “La historia clínica sí registra que la sonda nasogástrica estaba colocada. Los registros de Enfermería consigna expresamente la existencia de la sonda nasogástrica antes, durante y después de la cirugía. En febrero de este año, se elevó la causa a juicio sin que la defensa pudiera tener las copias solicitadas –en el marco del trámite judicial-. Si esta defensa hubiera obtenido las copias del expediente, podría haber analizado si faltaba algún testimonio o que pudiera ser útil a los fines del esclarecimiento o el descubrimiento de la verdad real”, expresó el defensor Bracamonte (h) en audiencia.

Al finalizar, el abogado de la querella comentó que se acompaña a la Fiscalía en la elevación a juicio para que se resuelva esta causa y se determine si hubo responsabilidad de los médicos. “Estamos convencidos de que sí (hubo responsabilidad) pero esta circunstancia se debe determinar en un juicio. Hay elementos para determinar que el hecho existió y, en principio, existió una responsabilidad de los médicos actuantes; no actuación con la prudencia y la pericia necesaria. Según la pericia médica, si ellos hubieran tomado los recaudos necesarios para disminuir los riesgos en la operación, no hubiera ocurrido lo que ocurrió”, señaló.

El caso

De acuerdo con la investigación, en marzo de 2021 en el Hospital Interzonal de Niños, un niño de menos de dos años tuvo un diagnóstico de síndrome urémico hemolítico con insuficiencia renal. Al momento de la cirugía; fue ingresado a quirófano aproximadamente para una cirugía de urgencia destinada a desobstruir un catéter de diálisis. La operación transcurrió sin inconvenientes, pero al momento del despertar anestésico el niño vomitó abundantemente, se broncoaspiró y entró en paro cardiorrespiratorio. El anestesiólogo Leiva habría intentado reintubarlo sin éxito. Fue recién cuando llegó al quirófano una médica de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica convocada de urgencia, que se logró intubar nuevamente al paciente. Sin embargo, los minutos transcurridos sin oxigenación suficiente provocaron una hipoxia cerebral grave. La junta médica forense que examinó al niño dictaminó que padece "encefalopatía hipóxico-isquémica" con "cuadro clínico irreversible". Este niño hoy tiene un daño neurológico permanente.

La Fiscalía de Instrucción de Octava Nominación quedó a cargo de la investigación y advirtió una presunta omisión: ninguno de los dos médicos habría colocado ni evaluado colocar una sonda nasogástrica (SNG) antes de iniciar la intervención, pese a que el niño había recibido alimentación por esa misma vía apenas dos horas y media antes de que comenzara la anestesia. La pericia oficial de la junta interdisciplinaria forense fue categórica al respecto: respetando las horas de ayuno prequirúrgico o bien aplicando maniobras de descompresión gástrica mediante sonda nasogástrica aspirativa, el riesgo de broncoaspiración podría haberse reducido. También se señaló que el procedimiento fue calificado como "urgencia" médica —no como "emergencia"—, lo que implicaba que existía tiempo para preparar adecuadamente al paciente antes de ingresar al quirófano.

En la historia clínica ni la hoja quirúrgica firmada por Barrionuevo ni la hoja de anestesia suscripta por el otro profesional consignan que la sonda haya estado colocada durante la intervención. Para el juez de Control de Garantías de Primera Nominación Lucas Vaccaroni, quien hizo lugar a la elevación a juicio, ese silencio documental no es un detalle menor. "Si nadie lo consignó y además no consta en ninguna de las actuaciones de la historia clínica, e incluso de los propios informes suscriptos por los imputados, es que no estaba colocada", señaló en su resolución.

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